Un día en El Partenón

 

Caminar por Plaka, en Atenas, es como estar en una máquina del tiempo. En medio de las tiendas, restaurantes y de la muchedumbre ávida de comprar, uno se puede sentir trasladado hacia el pasado al ver en lo alto de la acrópolis el Partenón e imaginarse cómo habría sido vivir allí siglos atrás. Plaka que es una de las zonas más visitadas por los turistas debido a su cercanía con la Acrópolis. Allí se consigue todo lo que un viajero pueda necesitar: hay muchos hoteles de todos los precios y para todos los gustos, cientos de tiendas con miles de recuerdos y con vendedores que hablan casi todos los idiomas y restaurantes que ofrecen, mayormente, comida griega además de todo tipo de bebidas

Los hechos que a continuación narro ocurrieron un día de julio de 2008 cuando viajé a Atenas junto con la Orquesta Sinfónica de Venezuela ya que ofreceríamos una serie de conciertos en esa ciudad. A pesar de que era un viaje de trabajo y que en nuestro cronograma estaban pautados varios ensayos, tuvimos momentos libres en los que pudimos salir a conocer la ciudad. Estaba pautada una visita guíada al Partenón donde habría un guía que nos explicaría sobre la historia del lugar. Como siempre me ha gustado la historia y el arte ese era un paseo que no me podía perder. El hotel estaba muy cerca de la entrada del Partenón, así que el día de la visita nos fuimos caminando; eran las 10 de la mañana, pero había una temperatura de 28º C propia del verano en ese país.

No sé desde hace cuanto tiempo es así, pero la Acrópolis es como un gran parque temático de la antigüedad: en la entrada hay que comprar unos tickets que sirven sólo para entrar al Partenón y si se quiere visitar otros monumentos hay que comprar otros tickets. Una vez adentro empieza el trayecto de subida a la cima de la montaña, son las 11 de la mañana y la temperatura ya está en 30º C. Nuestro guía explica: “Los griegos de la antigüedad construían las ciudades en lo alto de una colina de manera de poder defenderse del enemigo en caso de guerra, esto es lo que se conoce como acrópolis. En la parte más alta de la acrópolis de Atenas se encuentra El Partenón, templo dedicado a la diosa Atenea que, además de darle el nombre a la ciudad, es su protectora.”

Hay muchos turistas subiendo. Delante de nosotros hay un grupo de la tercera edad que sube pero lo hacen muy lentamente por lo que debemos detenernos varias veces a esperar. Mientras tanto al guía le da tiempo de explicar: “El Partenón es un templo que se construyó en el siglo V entre los años 448 y 438 a.C bajo el mandato de Pericles para sustituir un templo anterior que había sido destruido por los persas. Los arquitectos Ictinos y Calícrates, supervisados por Fidias, utilizaron el mármol blanco como principal material para la construcción de este templo que contenía una escultura de la diosa Atenea de 12 metros de altura hecha de oro y marfil y adornada con relieves de diversas figuras, que ahora está perdida, pero cuya descripción hace Pausanias en el siglo II a.C.”.

Seguimos subiendo. Ya son las 12 del mediodía y creo que hay como 35º C, o eso parece, y ya no escucho al guía por el calor y el cansancio. Luego de subir varias decenas de escalones, tal vez cientos, por fin vemos unas grandes columnas que se elevan varios metros sobre las cabezas de los visitantes y que no soportan ninguna construcción sobre ellas. Andamios por todos lados indican trabajos de restauración en progreso para estas columnas llamadas propileos o ante puertas que nunca fueron terminadas pero que tenían el objetivo de indicar al visitante la importancia del lugar al que se está entrando. Una vez en la cima aparece, majestuoso, aunque muy golpeado por el tiempo, el templo de Atenea. Nos encontramos otra vez con grúas y andamios para restaurarlo y para entorpecer las fotos de los cientos de turistas que suben, bajan, toman fotos en todas direcciones, comentan, filman videos, revisan sus guías de viaje, se fotografían entre ellos, en fin, todo es bullicio y actividad pero siempre tratando de captar la esencia y el más mínimo detalle del lugar y tratando de imaginar cuan asombroso debe haber sido para las personas de su época estando este monumento en todo su esplendor.

Todo turista busca llevarse un recuerdo del lugar visitado, además de las postales y souvenirs, mi recuerdo más preciado son las fotos. Tomé muchas fotos del Partenón desde todos los ángulos, tomé fotos de Atenas ya que desde la cima de la acrópolis se puede ver la gran extensión de la ciudad, le pedí a un compañero que me tomara una foto con el Partenón al fondo (la del Facebook), yo tomé fotos a otros, y en ese momento sentimos que todo el esfuerzo y el calor valieron la pena.

Tiempo después me enteré, mientras visitaba el Museo Británico en Londres, que el frontón se encontraba adornado por esculturas alegóricas de temas mitológicos como centauros los cuales fueron removidos en el siglo XIX por Thomas Bruce, Conde de Elgin, y llevados a Inglaterra donde se exhiben en la actualidad por el Museo Británico siendo tema de polémica ya que, aunque la intención original era protegerlos de la intemperie, el gobierno griego piensa que es mejor que estén en Grecia y no en Londres.

Regreso a Caracas y sigo fascinada por el Partenón y su historia. Investigando en los libros de historia del arte de la biblioteca de mi papá consigo que El Partenón fue hecho para deslumbrar a la gente de su época como una muestra del poderío de Atenas que por aquel entonces era la ciudad más importante de todas las ciudades-estado griegas. En 1687 Atenas estaba dominada por los turcos quienes utilizaron el templo como depósito de pólvora estando sitiados por los venecianos quienes dispararon una bala de cañón que cayó dentro del templo provocando la explosión de la pólvora que estaba depositada allí ocasionando graves daños a la estructura del mismo. A pesar de no conservar su esplendor original El Partenón hoy en día continúa asombrándonos y nos hace pensar cómo pudo ser construida esta obra de tan colosal tamaño con las herramientas tan simples que se usaban en la antigüedad.

Originalmente construido como templo para la diosa Atenea, luego usado como iglesia bizantina y como mezquita el Partenón sigue siendo una de las edificaciones antiguas más famosas y el símbolo de Atenas por excelencia.

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Publicado por

Isabel Camacho

Violinista profesional - Promuevo la obra del pintor venezolano Gregorio Camacho - Asistente de producción en skynotestudio.com

2 comentarios en “Un día en El Partenón”

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