Balzac y Rodin unidos por el arte

BalzacHonoré de Balzac fue un escritor francés del siglo XIX famoso por sus novelas donde describe la sociedad de su época. Luego de vivir una infancia desdichada, estudiar derecho por orden de su padre e intentar dedicarse al negocio de la impresión de libros, se dedica de lleno a la escritura logrando escribir cerca de 95 novelas y numerosos relatos cortos, obras de teatro y artículos de prensa en tan solo 20 años. Sus novelas no sólo buscan describir los estereotipos de la sociedad de su época sino que son abundantes las descripciones sobre lugares, mobiliario, arquitectura, vestimenta y todo el entorno donde se desenvuelven los personajes. Los detalles son muy  importantes para recrear en la mente del lector el ambiente donde se desarrolla la escena.

Monumento a BalzacResulta paradójico que una persona que prestó tanta atención a los detalles haya sido inmortalizada con una escultura que carece de estos.

Casi cincuenta años después del fallecimiento de Balzac se le encomienda al escultor francés Auguste Rodin la tarea de inmortalizar al escritor con una escultura. Rodin comienza los preparativos, investiga, estudia y analiza al personaje que debe plasmar y finalmente presenta un boceto en yeso que se encuentra en Museo d’Orsay. El boceto causa controversia: el Balzac de Rodin tiene una indumentaria simplificada, con un acabado que parece sin terminar y sólo se ve su rostro que mira al cielo. Las ideas de avanzada de Rodin no fueron entendidas por la gente de Paris que hubiera preferido algo más realista donde se le representara con los objetos que acompañarían al escritor: mesa y libros. En lugar de eso esta escultura, demasiado innovadora, no buscaba representarlo a él sino que quería se un símbolo de sus ideas y su obra.

La construcción de la estatua fue aplazada y no fue sino hasta 1939 que se realizó el bronce final que Rodin nunca llegó a ver.

En Caracas había una copia de dicha estatua al lado del edificio del Ateneo de Caracas que, como muchas otras cosas, fue un símbolo de cultura del pasado y luego fue descartada y removida del lugar. De pequeña, al observarla, no le encontraba lo bello, no me parecía una cosa digna de admirar. Luego comencé a leer a Balzar y a conocer más sobre Rodin y finalmente entendí la importancia de la obra. Para quienes visitamos la zona de Bellas Artes en los ’90 y principios de la década del 2000, era algo natural ver la escultura ahí. Hace años que ya no está, pero permanecerá en el recuerdo de quienes visitábamos ese eje cultural del música, arte y cultura.

 

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Publicado por

Isabel Camacho

Violinista profesional | Promuevo la obra del pintor venezolano Gregorio Camacho | Asistente de producción en skynotestudio.com

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