Beethoven y La Naranja Mecánica

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La película La naranja mecánica del director estadounidense Stanley Kubrick narra las fechorías de Alex DeLarge, un joven delincuente, jefe de la pandilla Los Drugos, a quien le apasiona la violencia desmedida y la música de Beethoven.

La película está basada en una novela del mismo nombre del escritor y músico inglés Anthony Burgess quien recreó un incidente de la vida real en el que él y su esposa fueron atacados por una pandilla de delincuentes en 1944 durante la Segunda Guerra mundial. De este hecho y de las reflexiones sobre la moral y la libertad de escoger entre el bien y el mal surgió en 1962 la novela que llegaría a ser su obra más conocida gracias a la película de Kubrick. En una entrevista Burgess dice que la principal reflexión de su libro es analizar si lo que la sociedad ofrece a los jóvenes es suficiente: “La juventud, no pudiendo construir, destruye”.

Durante la filmación de la película Kubrick, quien era conocido por su afán de perfección, repetía las escenas decenas de veces sin estar satisfecho con ninguna toma. Se cuenta que la escena de la violación que comete la pandilla rival de Billy Boy al principio, tuvo tantas tomas y fue tan dura para la actriz contratada que abandonó el rodaje y tuvieron que buscar otra chica. O que el culturista David Prowse, que luego interpretaría a Darth Vader en “La Guerra de las Galaxias” de 1977, tuvo que repetir 30 veces la escena en la que lleva en brazos al escritor en su silla de ruedas.

La banda sonora de la película está repleta de música clásica. Una de las escenas que muestran la contradictoria vida del protagonista es la que, después de llegar de una de sus sesiones de ultraviolencia, Alex se relaja en su habitación escuchando la Novena sinfonía de Beethoven. Ese choque entre dos fuerzas antagónicas, entre la elegancia de la música clásica y la violencia viciosa del protagonista se repite a todo lo largo de la película y suaviza un poco la crueldad de las escenas.  La naranja mecánica cuenta además con música de la compositora Wendy Carlos que para 1971, fecha del estreno de la película, tenía varios años experimentando con instrumentos electrónicos como reemplazo de los instrumentos acústicos para la música clásica y quien ya había producido los discos Switched-On Bach y The Well-Tempered Synthesizer en los que reproduce música de Bach con sintetizadores, originalmente para órgano y clavecín.

 

Figurativo, ¿o no?

El pasado fin de semana fui a la Fería Iberoamericana de Arte (FIA) a ver lo que está de moda en el mundo de la plástica venezolana y latinoamericana y debo decir que la exposición estuvo muy bien organizada, no tengo ninguna observación en cuanto a logística y cualquier otro aspecto de índole administrativa, pero si quiero hacer una reflexión:

Observé que, aproximadamente, el 90 % de los estilos que se exhibían en la feria eran de tipo moderno, abstracto, conceptual, cinético, para resumir: no figurativo. Algunas galerías del extranjero mostraron cuadros figurativos pero más bien hiper-realistas y solo una galería tenía cuadros de los maestros venezolanos cuyo enfoque no es ni tan abstracto ni tan fotográfico. Mi pregunta es: la mayoría de los compradores de arte ¿realmente desean comprar obras contemporáneas?, ¿será genuino ese gusto o será impuesto por quienes venden o quienes producen el arte?. Lo anterior lo pregunto ya que en la música sucede lo contrario,  cuando se toca alguna obra contemporánea el público no llena ni la mitad de la sala y cuando se interpretan obras de Beethoven, Mozart o algún otro compositor europeo de gran renombre la sala se llena. ¿Por qué el gusto por lo contemporáneo en las artes plásticas y no en la música?

No quiero decir que no me guste el arte no figurativo, o que no deba producirse o venderse, o que la gente no deba comprarlo, pero me pregunto: ¿la obra de Camacho tendría buena acogida entre los galeristas o los coleccionistas de arte actualmente? o ¿es que para tener una carrera artística exitosa se debe pintar lo que está de moda y no lo que el artísta decida por voluntad propia?

Flores, es una obra de Gregorio Camacho

Juan José Landaeta

Constantemente llegan visitas a mi blog de personas a mi blog buscando imágenes sobre José Landaeta y se consiguen con la hermosa foto de la bandera y no con el retrato que les gustaría ver. No existe ninguna imagen de Landaeta debido a que era pardo (cruce étnico entre negros y blancos), lo que en su época se consideraba como una clase social “inferior” a la de los blancos y por lo tanto con menos posibilidades. A los pardos se les negaba el derecho a la educación, y así mismo contratar a un pintor para que les hiciera un retrato no estaba incluído en sus posibilidades.

Lo que sabemos de Landaeta es que nació en Caracas el 10 de marzo de 1780. Sus padres, Juan José Landaeta y María Candelaria Arévalo eran pardos libres. Estudió música con Juan Manuel Olivares en la escuela del Padre Sojo componiendo varias canciones patrióticas además de obras religiosas. Proyectó la creación de una escuela de primeras letras para la enseñanza de pardos que obtuvo el apoyo del Ayuntamiento pero no se cree que llegara a realizarse. Apenas cayó la primera República fue perseguido y hecho preso por los realistas logrando salir en 1813 con la llegada de Bolívar a Caracas teniendo que salir con la emigración a Oriente en 1814 pero fue apresado por Boves ese mismo año en Cumaná y fusilado. Se cree por tradición que es el autor del Himno Nacional “Gloria al Bravo Pueblo” pero no hay ningún documento que lo demuestre.Se conocen de él las siguientes obras:

-Benedictus a duo, 1799.
-Salve a cuatro voces, 1780.
-Pésame a la virgen.
-Ave Maris Stella.
-Canción patriotica “Gloria al bravo pueblo” Himno Nacional de Venezuela.


Fuentes bibliográficas consultadas:

  • “MIS MEJORES AMIGOS”. ROMERO MARTINES, Vinicio. p. 135 – 136. Editorial Larense, Caracas, 1987.
  • “SONIDO QUE ES IMAGEN… IMAGEN QUE ES HISTORIA” Fundación Vicente Emilio Sojo y Banco Provincial. p. 32. Caracas, 1996.
  • “COMPOSITORES VENEZOLANOS” Fundación Vicente Emilio Sojo. P. 8 – 9. Caracas.
  • “LA CIUDAD Y SU MÚSICA” CALCAÑO, José Antonio. p. 130. Fundarte, Caracas, 1980.
  • Foto original de  Gabriel.

Land art, arte ecológico y Vik Muniz

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Arte y ecología: dos conceptos alejados por tantos años, se unen a la luz de los nuevos tiempos en los que el exceso está a la vuelta de la esquina. En un mundo moderno donde la innovación avanza a grandes velocidades donde, según Gay Talese “la nueva tecnología se envejecía tan rápidamente que siempre estaba al borde de convertirse en una mera contradicción de términos”, existen artistas que dan nueva vida a esos objetos que otros llaman desechos.

Decidí investigar sobre estas corrientes artísticas motivada por la curiosidad de saber qué otros usos podemos darle a los desechos y cómo la visión de un artista puede transformar el plomo en oro como lo haría un alquimista. Es así como descubrí que existen dos corrientes enfocadas en la naturaleza y el arte: la primera modifica la naturaleza y la segunda transforma los materiales desechados en arte y luego descubrí a Vik Muniz.

El Land Art, o arte de la tierra, es una corriente artística contemporánea que utiliza la naturaleza, como lo haría un pintor con un lienzo, para realizar una obra de arte. Aunque manipula los elementos de la naturaleza no busca maltratar el medioambiente sino más bien crear una conciencia ecológica en el espectador alterando, de manera artística, el paisaje para producir el máximo de efectos y sensaciones en el observador.

El artista crea la obra en la naturaleza consciente de su carácter efímero ya que los materiales usados -agua, fuego, piedras, hojas, arena- son biodegradables, y por su ubicación en espacios abiertos tarde o temprano sufrirá por la erosión producida por el viento o el agua. Es por esto que es tan importante en el Land Art que el proceso creativo y la obra final sean fotografiados o filmados para por tener un registro de la misma.

 

El land art se diferencia del arte ecológico en que el primero usa la naturaleza como materia prima y el segundo utiliza materiales de desecho para reciclarlos en obras de arte, aunque ambos buscan formar un conciencia del medio ambiente en el espectador. El artista debe adecuarse a las posibilidades que le brinde cada material y crear una obra que resulte estéticamente bella pero con el añadido de ser amigable con el medio ambiente. Los materiales utilizados para una obra de arte hecha con material reciclado transforman su esencia y se mimetizan en lo estético, perdiendo su función utilitaria y sin tener en cuanta para que fue utilizado anteriormente.

Cada vez son más los artistas que se suman a esta tendencia buscando crear conciencia del daño ambiental, del consumo excesivo y darle una segunda oportunidad a todo ese material que, con un poco de creatividad se puede convertir en una obra de arte. Por ejemplo tenemos a Patricio Salinas quien utiliza metales para hacer sus obras, Chris Gilmour que las hace de cartón, Ana Ribarich y su blog Hecho de desechosSean Avery y sus esculturas de animales hechos con discos compactos y Bryan Dettmer convierte libros en esculturas.

 

Pero en Brasil hay un artista que llevó esto un paso más allá y añadió también el tema social a su obra, se trata de Vik Muniz. Lo descubrí a raíz de su documental Waste Land donde registra toda la experiencia de su proyecto con basura y de su intensión de mejorar las vidas de quienes sobreviven en medio de ella en Río de Janeiro.

Desde mi punto de vista la obra de Muniz agrupa las dos corrientes anteriormente descritas: utiliza materiales de desecho -como en el arte ecológico- que dispuestos de cierta manera dejan de percibirse para la función utilitaria para la que fueron hechos y conforman parte de la obra de arte que, por su carácter efímero -como en el Land art- es inmortalizada por medio de la fotografía. A esto se le añade el aspecto social captado en el documental que complementa la parte artística.

Comparto parte del artículo de la Revista Cromos Vik Muniz, el brasileño que hace arte con basura.

Vik Muniz convierte la basura en arte. Contrario a los artistas de marras, que recurren al lápiz, al pincel, al óleo o a la acuarela, el brasileño se vale de latas oxidadas, llantas desinfladas, botellas de gaseosa desocupadas y tapas de inodoros desechadas para construir imágenes poéticas y enigmáticas que, vistas desde lejos, parecen creadas por un dibujante cualquiera. De cerca, sin embargo, revelan que fueron armadas por una mente audaz, interesada en reflexionar sobre el poder que tiene el arte para crear ilusiones y el interés del espectador en creer en ellas.

Muniz pasó tres años en el vertedero más grande del mundo, ubicado en Río de Janeiro, para crear su serie Imágenes de basura (2008). Allí conoció a un grupo de personas que sobrevivían vendiendo los materiales reciclables que encontraban en el basurero. Era gente que existía en medio de los deshechos de otra gente. Muniz tuvo una idea: cambiar la vida de esas personas con los mismos materiales con los que trabajaban. Tomó fotos de los recicladores en medio del vertedero y luego las reconstruyó utilizando los objetos que ellos recolectaban. Después las fotografió, las enmarcó y las puso a la venta. Uno de los recicladores estuvo presente en la subasta en la que su imagen fue vendida en 50 000 dólares. Al oír la cifra, el humilde joven no pudo contener el llanto. El retrato, que revelaba tanto la dignidad como la desesperación de su oficio, transformaría su vida, ya que todas las ganancias fueron para él y sus colegas. Muniz, embajador de buena  voluntad de la ONU, no solo trabaja con basura. Para él, cualquier material tiene el potencial de convertirse en arte y transformar la manera en que las personas ven el mundo: alambre, hilo, chocolate, tierra, polvo, caviar, diamantes, algodón… La obra de Muniz es tan ingeniosa e insólita que lo ha convertido en uno de los artistas contemporáneos más llamativos de nuestro tiempo. Su trabajo hace parte de colecciones en Nueva York, Washington, Londres, Tokio, Madrid y París, entre muchas otras.

Vik Muniz arte Vik Muniz arte
Actualización junio 2015

Cartas a Theo – Van Gogh

Laeken, 15 de noviembre de 1878.

[…] Quiero hablar de la última de esta serie de grabados titulada La vida de un caballo. Este grabado representa un viejo caballo blanco, enflaquecido y esquelético y totalmente agotado por una larga vida de rudo trabajo, de un trabajo largo y difícil. El pobre animal se encuentra en un lugar indescriptiblemente solitario y abandonado, una llanura donde nace una hierba flaca y árida, con, aquí y allá, un árbol torcido, curvado y roto por la borrasca. Un cráneo yace en el suelo, y a lo lejos, en el último plano, el esqueleto pálido de un caballo al lado de una choza donde vive un hombre que tiene el oficio de desollador. Un cielo de tempestad se cierne sobre todo, es un día áspero y rudo, un tiempo sombrío y oscuro. […]”. Vincent van Gogh.

 

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Complemento esta cita del pintor holandés con un texto que amablemente me facilitó el Maestro  venezolano Esteban Castillo:
“Como tenía este texto sobre ARTE Y LOCURA, y como comento sobre la vida de Van Gogh y del maestro Armando reverón he querido publicarlo.
Cuando en 1864, Cesare Lombroso (Francia 1835-1909) publicó la obra “ Genio y locura”, analizaba la relación entre los artistas, sus creaciones y las enfermedades mentales, en ella, Lombroso asocia, arte, criminalidad y locura. Al comienzo del siglo XX, (1922) el psiquiatra Hans Prinzhorn, en Paris, va a estudiar en el psiquiátrico, los dibujos y pinturas que los enfermos mentales realizaban en el Hospital Sainte Ana. Estos documentos nos muestran unas obras llenas de fantasmas. Las pinturas y dibujos realizados en plena crisis paranoica o esquizofrénica; el “artista” no sigue una línea de evolución plástica y la imagen esta relacionada con sus conflictos internos. Varias décadas después, artistas como Paul Klee et Jean Dubuffet se interesaron por estudiar estas “obras.” Sigmund Freud (1856-1939) analizó algunas obras, pinturas y esculturas, pero él mismo manifestó que no conocía mucho de arte y, más bien partió de los temas tratando o analizando el tema escogido por el artista. Algunos movimientos artísticos se nutrieron del psicoanálisis, sobre todo el Dadaísmo y el Surrealismo, ya que los artistas reflejaban lo onírico y trataban de plasmar imágenes del subconsciente mediante la asociación libre. Pero no podemos negarlo, en diferentes épocas han existido artistas que han pasado por estados sicóticos por ejemplo: Goya. Van Gogh, Reverón y otros. A pesar de que Van Gogh realizó sus obras entre los años 1880 a 1890, y Reverón entre los años 1908 a 1954, los une su gran deseo de expresarse a pesar de los problemas económicos y de los trastornos sicóticos.

En Venezuela, cuando hablamos de locura y arte, la imagen que se nos viene inmediatamente es Armando Reverón (1884-1954) ¿Pero hasta donde tiene que ver la esquizofrenia o la paranoia con el arte? Cuando vemos la obra de Vicent Van Gogh (1853-1890) y observamos con detenimiento sus comienzos, por Ejem: “ Los comedores de papas”, los retratos que hizo de “ Le Pere Tanguy”, los paisajes, esos maravillosos “Girasoles” pintados para recibir a su amigo Paul Gauguin, en Arles, Francia. Encontramos un gran conocimiento, de un artista que desarrolla su obra con un gran frenesí y consciente de su evolución. Ese “ loco,” el loco de “La casa amarilla” como era apodado el lugar donde vivía. Conocedor del arte, había trabajado en Londres en la galería Goupil como vendedor de cuadros, hablaba francés, alemán, holandés e ingles y era un gran lector y escritor. Sus cartas con su hermano Theo, son documentos vivénciales donde le manifiesta sus logros en sus cuadros. Hace comentarios sobre los libros que está leyendo, que dan prueba de una gran sensibilidad; en algunas de ellas habla de sus estados anímicos. Pero la vida que había llevado tratando de decir las cosas de “otra manera,” y habiendo fracasado en otras actividades entre ellas la de pastor protestante, habiendo sido un frustrado en el amor, como marchand de arte, el excesivo vino y café; fumaba mucho y comía poco; todo ese entorno lo va llevando a un gran desequilibrio. En los últimos años fueron de grandes crisis. Es el momento que se corta la oreja para enviársela de regalo a una prostituta. ¿Pero es qué Van Gogh trabajaba en los momentos de crisis?.. No.. Al arte no le gusta la locura, y esos estados bipolares, se dividen entre creatividad y crisis. La vida de Van Gogh está llena de historias y los psiquiatras no se han puesto de acuerdo sobre la enfermedad mental que padecía.

Aquí en Venezuela hemos hablado mucho de la locura de Reverón. Cuando seguimos el camino trazado por Reverón desde la Época Azul, influenciado por Nicolás Ferdinandov, en las obras “Procesión” o “La cueva”, se nota un acercamiento al impresionismo. Las obras de la Etapa Blanca llena de luz y con apenas unas pinceladas de blanco nos muestran el sol tropical, vemos las palmeras y sentimos casi el oleaje, pero, sin ser una copia de la naturaleza. Ese mundo que Reverón comparte con Juanita y su mono Pancho, sus muñecas, sus pinceles, sus telas, sus colores, en ese entorno que él mismo ha construido, esos objetos llenos de una gran frescura casi infantil, donde nos insinúa, un piano, una pajarera, un acordeón… Pero de repente aparecen crisis esquizoide, y tiene que recurrir a la clínica. En la Etapa Blanca llena de fuerza, no hay fantasmas de un enfermo mental plasmado en la tela. La Etapa Sepia, donde en algunos cuadros aparece acostado en la hamaca y al lado Juanita, es una obra coherente, cada pincelada está puesta en su lugar, no se ve ningún reflejo de locura en esos trazos. Hay una evolución constante en su obra. En el año 1954 fue llevado a la clínica, un médico que se ocupó de él lo atiende y le ofrece lápices y papel para que dibuje, y él respondió: “Ahorita no puedo pintar”, “Ahorita, tenemos que hablar” después de dialogar un poco pudo dibujar el jardín del hospital y realizó retratos de algunos pacientes.

Es verdad, tiene que haber locura, amor y pasión para hacer Arte, pero el “arte” de los enfermos mentales es totalmente diferente y al curarse no pintan más, y la “locura” de pintar no se cura, se desarrolla y evoluciona hacia formas cada vez más libres y puras. A pesar de que estas obras están hechas por artistas que sufren de trastornos mentales, sus obras reflejan una búsqueda plástica y se nota una evolución en ellas. Hoy hablamos de bipolaridad y hay medicamentos que pueden curar los trastornos mentales sin afectar la creatividad. Felizmente estos artistas en momentos de lucidez realizaron obras maravillosas, como esos azules, blancos y sepias de Reverón en sus paisajes y figuras, y esos amarillos y muchos colores de Van Gogh en los paisajes, retratos y en “Los Girasoles”…Van Gogh pintando en el mediodía francés, en el pueblo de Arles, trabajando y viviendo en “La casa amarilla” y Reverón en su “Castillete”en Macuto, produciendo su obra.
Fui al Castillete en la década de los 60 y conocí a Juanita, quien me dijo: “No tengo nada que vender,” y yo le contesté: “Que lo que quería era visitar El Castillete,” me sentí regocijado de pasearme un poco en ese lugar lleno de historias y de creatividad. Años después me di una vuelta por Arles (Francia) y caminé por las calles que una vez sintieron sus pisadas, y vieron pasar al pelirrojo Vincent Van Gogh. La verdad es que eran locos, pero de una gran lucidez.

Ahí están sus obras y hoy cuando nos acercamos y las admiramos, comprendemos mejor sus formas de pintar. Hemos madurado visualmente. Hoy podemos descifrar o entender esos códigos, esas escrituras, esos colores, esas pinceladas que no comprendíamos años atrás. Hoy podemos ver “Los Girasoles,” antes eran “manchas” de colores. El público de esa época estaba acostumbrado a una pintura marrón y oscura. Tanto uno, como el otro adelantaron su tiempo. Los impresionistas y post impresionistas aportaron la luz, Armando Reverón, y Vincent Van Gogh fueron más allá de la búsqueda de la luz.

¿Entonces fueron locos o visionarios?, pero no todos los locos llegan a utilizar el pincel y los colores para expresarse, ni todos los pintores sufren de trastornos sicóticos… porque el Arte y la locura en algunos artistas andan por caminos diferentes, y que me perdone Cesare Lombroso.”

Esteban Castillo.

Fuente | VAN GOGH, Vincent. “CARTAS A THEO”. p. 29. Barral Editores. Barcelona, 1972.

Imagen |  Taller de retrato

José Requena: maestro de maestros

Maestro José Requena. 2006
Maestro José Requena. 2006

Recientemente tuve la oportunidad de visitar en Barquisimeto al Maesto José Requena, quien fue profesor de mi papá en la Escuela de Artes Plásticas de esa misma ciudad por la década de 1940. A pesar de que mi papá lo visitaba cada vez que iba a Barquisimeto y yo lo había visto muchas veces siendo niña hasta ese momento nunca había tenido la oportunidad de hablar con él, como adulta, y en esta visita descubrí que es una persona muy amable, conversador y siempre dispuesto a mostrar a quien lo desee su colección de cuadros, tanto en su casa como en su taller. Además no pierde su vocación de educador y recuerdo como nuestra conversación se vio complementada con detalles de la vida de grandes maestros de la pintura.

A pesar de su avanzada edad continua pintando, lo cual es impresionante tomando en cuenta que dijo que en este mes de noviembre cumple 100 años de edad aunque al investigar para este artículo me di cuenta que su avanzada edad le hizo olvidad cuantos años tenía y que realmente son 93. Al comentarle sobre la gran cantidad de pintores larenses que se formaron bajo su tutela dijo comentó: “los que quedan vivos”. Y tiene toda la razón. Este es un caso contrario a lo que puede esperarse pues es el Maestro quien sobrevivió a los alumnos. No pierde su vacación de educador y nuestra conversación se vio amenizada por anécdotas de pintores clásicos, como Rafael Sanzio, quienes a pesar de estar en la cima del arte universal también sufrieron las vicisitudes propias de todo artista.

Para escribir este artículo investigué en internet y es poca la información sobre el Maestro Requena que se consigue en internet, pero afortunadamente conseguí una biografía que comparto con los lectores de este blog tomada de la Enciclopedia Lara Interactiva.

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“Hijo de la unión matrimonial entre Alberto Requena y Mercedes Calles de Requena, nace el 01 de noviembre del año 1.913 en el pueblo de San Casimiro, estado Aragua, donde transcurre su infancia hasta que en el año 1.918, su familia se traslada a la Guaira para luego residenciarse en Caracas, donde su padre se dedicó al oficio de boticario.

Pretendiendo que el hijo siguiera sus pasos, lo hizo aprendiz de farmacia,  oficio con el cual  adquirió nociones básicas sobre Química muy útiles en el proceso de separación del color una vez que ingresó a la Escuela de Artes Plásticas de Caracas hacia el año 1.931, dejando atrás definitivamente la idea de estudiar farmacia en la Universidad Central de Venezuela.

Allí recibió una sólida formación y vivió en carne propia las profundas transformaciones artísticas a partir del año 1.936 de la mano de sus maestros pertenecientes al círculo de Bellas Artes, entre quienes se cuentan Edmundo Monsanto, Marcos Castillo, Rafael Monasterios, Armando Lira, Cruz Alvarez García, López Méndez y Carlos Otero y al lado de sus compañeros de clases: Gabriel Bracho, Cesar Rengifo, Julio Cesar Rovaina, Héctor Poleo, Pedro León Castro, Elbano Méndez Osuna, Ventura Gómez, entro otros importantes artísticas plásticos venezolanos.

La formación recibida por el maestro José Requena determinó su desarrollo  como pintor y educador, en el sentido de que es en la recién creada “Escuela de Artes Plásticas y Aplicadas de Caracas” que se formó integralmente, siendo parte de un interesante ensayo en el cual se le preparó como profesor de Educación Artística, constituyendo su primera experiencia pedagógica su paso por el Liceo Andrés Bello de Caracas.

Egresa de la Escuela de Artes en el año 1.940, continuando con una faceta de su trabajo que se había iniciado en los años de estudiante, cuando para costear sus estudios se dedicó a la preparación de colores que vendía entre sus amigos y realizando trabajos escenográficos decorativos y de publicidad, con los cuales obtuvo importantes reconocimientos como el de la Exposición Industrial de Caracas en el año 1.943. En esta época realiza montajes escenográficos para obras llevadas al teatro como: “Doña Barbara” de Rómulo Gallegos y “Bodas de Sangre” de García Lorca.

En 1.947 se hizo presente en el V Salón “Arturo Michelena” de Valencia, donde obtuvo el premio “Ateneo de Valencia”. Ya en el año 1.949 se encuentra en el estado Lara, específicamente en la población de Aregue, dedicado a la realización de las pinturas murales de este importante templo larense. En el mes de Septiembre, a solicitud de uno de sus maestros de la Escuela de Artes de Caracas, el pintor Francisco Reyes García se encarga de la conducción de la Escuela de Dibujo fundada por él y el gran pintor larense Rafael Monasterio.

Este ha sido el escenario fundamental donde el artista desarrolló una larga y productiva actuación dedicada a la enseñanza del arte en la región por espacio de casi veinte años, sorteando diferentes dificultades gracias a la creatividad y el trabajo productivo, razón por la cual ha sido considerado “El pintor más representativo de la Escuela Realista Larense y un maestro indiscutible de la pedagogía artística”· (Calzadilla, J. 1.999).

Su trabajo permanente ha quedado expresado en ilustraciones para libros y revistas, realización de murales en diferentes instituciones educativas y culturales, organización de diferentes exposiciones con su alumnos: en el Museo de Bellas Artes de Caracas (1.952), el Salón de Pintura Joven (1.953). De igual manera participa en la creación del salón “Julio T. Arce” (1.954), en el cual obtuvo en el año 1.955, el segundo premio, correspondiendo el primero al maestro Monasterio.

En el año 1.957 es premiado con la distinción “José Gil Fortoul” en III salón “Julio T. Arce”, y en Maracaibo le es otorgada mención honorífica en el salón D`Empaire. Para 1.958 formó parte del taller de arte realista junto a importantes artistas como Gabriel Bracho y Jorge Arteaga. En sucesivos momentos intentó crear el museo de arte para la ciudad de Barquisimeto no encontrando buena acogida ante las autoridades regionales.

En 1.967 se retira de la dirección de la Escuela de Artes Plásticas Martín Tovar y Tovar con el reconocimiento de sus alumnos y de la comunidad larense y nacional. Desde este año se ha mantenido activo en el mundo de la pintura donde sin duda alguna ha ganado un espacio propio entre los grandes maestros de la pintura venezolana contemporánea.”

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Mayo 2013

Escribí este artículo en noviembre de 2006, pocos meses después de mi visita al Maestro y es por eso que hablé de él como si estuviera vivo. Tiempo después, en el 2008, encontré esta noticia en internet: “Falleció el Maestro José Requena” con lo que me sentí muy afortunada de haber podido conversar con uno de las personalidades más importantes de la plástica venezolana.

Historias curiosas sobre Gregorio Camacho

Isabel y Gregorio Camacho

Este blog, que surge por el deseo de mantener viva la obra del pintor venezolano Gregorio Camacho, se enfoca en mostrar de manera impersonal a este artista enfocándose en sus creaciones artísticas y en las características de sus más relevantes cuadros al óleo. Con este artículo quisiera acercar más a los lectores al Camacho humano y amable que era mi papá.

Tenía por costumbre  pintar por las mañanas -que es cuando hay mejor luz- y dibujar los bocetos por las tardes. También eran frecuentes las visitas de marchands y clientes para comprar cuadros. En dichas ocaciones el infaltable cafecito ayudaba a la gente a decidirse cual de todas las obras expuestas en la sala de mi casa querían llevar a la sala de sus casas.

Una vez al año mi papá realizaba una exposición en alguna galería de la ciudad, las cuales sólo se encargan de prestar el espacio para la exhibición, por lo que nosotros debíamos seleccionar unas 30 obras para la exposición, montar cada cuadro en su respectivo marco, buscar una título adecuado para cada cuadro, hacer el catálogo de las obras, transportarlas a la galería, colocarlas en la sala y atender el público durante los días que dure la exposición.

Al investigar sobre mi papá para este blog descubrí que era fotógrafo, aunque él nunca dijo que lo era, pero siempre salía con su cámara a tomar fotos de la ciudad de Caracas y siempre buscaba nuevos lugares para fotografiar. Además era músico aficionado: le gustaba tocar mandolina, cuatro y cantar. Sabía mucho de historia de Venezuela pero lo cómico era que, al escribir, se le olvidaba la ortografía de algunas palabras.

Todos los que lo conocieron dicen que era una persona muy simpática, conversador, se sabía muchas anécdotas cómicas que le sucedieron a él o que escuchó en su Barquisimeto natal. Y es que prácticamente conocía a TODOS los barquisimetanos de su juventud, se podría decir que se sabía la genealogía de la ciudad. Cuando se encontraba alguien que decía que era barquisimetano él comenzaba preguntando “¿cómo firmas tú?”, porque así preguntan allá para saber cual es el apellido, y luego decía “¿tu no eres familia de fulanito que vivía en tal parte y era hermano de menganito?” y como efectivamente sí era las personas siempre terminaban asombradas. Además de eso donde quiera que llegaba se encontraba a alguien conocido no importa el lugar del mundo donde estuviera.

En la década de los 60 estuvo una temporada en Jamaica, dando clases de Español y recibiendo clases de Inglés, y se llevó su cuatro, por eso solía decir que fue “el mejor cuatrista de Jamaica” porque no había ningún cuatrista a parte de él.

Su número de suerte el 33. Nació en 1933, en la carrera 33 de Barquisimeto y en varias rifas ganó algo participando con el número 33. Incluso el cuadro de la foto tiene su historia con el número 33. Ese cuadro participó en el Salón de Arte Metro de Caracas en 1988 y cuando editaron el libro con todas las obras participantes le tocó la página 33.

Él, que siempre tenía un dato histórico y curioso sobre algún maestro de la pintura y que me dio mi primera clase de música dibujando las figuras de las notas sobre un bastidor en blanco, ese fue el Camacho que yo conocí.

“Vivir del cuento” o el arte como forma de vida

 

      “La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando.”

                                                             Pablo Picasso.

Soy artista, trabajo y vivo con y por el arte. Estudié muchos años de violín para poder ejercer profesionalmente en una orquesta sinfónica, pero sucede que muchas veces, cuando le digo a alguien que no está relacionada con el mundo artístico en dónde trabajo, hacen la pregunta: “¿Y qué más haces a parte de la música?”, refiriéndose a que ése es mi pasatiempo y quieren saber cuál es mi profesión “verdadera”. Al responder que esa es mi única profesión la siguiente pregunta es: “¿y por eso te pagan?”.

Preguntas como las anteriores surgen por la idea errónea que tiene la gente de que para ser artista no se necesita estudiar, gente que cree que por inspiración divina sale la gran obra de arte y por lo tanto no tiene ningún valor, que piensan que quien es artista “vive del cuento”. Puedo asegurar que esta idea es errónea y que la realidad es todo lo contrario ya que la vida del artista es una vida sacrificada, de estudio, trabajo, constancia, paciencia y eso sólo se logra con amor por lo que se hace y no por arte de magia como creen algunos.

La sociedad se expresa mediante la cultura a través de escritores, artistas plásticos, bailarines, músicos y actores quienes dedican su vida al arte mientras educan, entretienen y despiertan la curiosidad del público contribuyendo, también, con el progreso de la nación.

Imagen | “Practicando violín” de Gregorio Camacho