Un día en El Partenón

 

Caminar por Plaka, en Atenas, es como estar en una máquina del tiempo. En medio de las tiendas, restaurantes y de la muchedumbre ávida de comprar, uno se puede sentir trasladado hacia el pasado al ver en lo alto de la acrópolis el Partenón e imaginarse cómo habría sido vivir allí siglos atrás. Plaka que es una de las zonas más visitadas por los turistas debido a su cercanía con la Acrópolis. Allí se consigue todo lo que un viajero pueda necesitar: hay muchos hoteles de todos los precios y para todos los gustos, cientos de tiendas con miles de recuerdos y con vendedores que hablan casi todos los idiomas y restaurantes que ofrecen, mayormente, comida griega además de todo tipo de bebidas

Los hechos que a continuación narro ocurrieron un día de julio de 2008 cuando viajé a Atenas junto con la Orquesta Sinfónica de Venezuela ya que ofreceríamos una serie de conciertos en esa ciudad. A pesar de que era un viaje de trabajo y que en nuestro cronograma estaban pautados varios ensayos, tuvimos momentos libres en los que pudimos salir a conocer la ciudad. Estaba pautada una visita guíada al Partenón donde habría un guía que nos explicaría sobre la historia del lugar. Como siempre me ha gustado la historia y el arte ese era un paseo que no me podía perder. El hotel estaba muy cerca de la entrada del Partenón, así que el día de la visita nos fuimos caminando; eran las 10 de la mañana, pero había una temperatura de 28º C propia del verano en ese país.

No sé desde hace cuanto tiempo es así, pero la Acrópolis es como un gran parque temático de la antigüedad: en la entrada hay que comprar unos tickets que sirven sólo para entrar al Partenón y si se quiere visitar otros monumentos hay que comprar otros tickets. Una vez adentro empieza el trayecto de subida a la cima de la montaña, son las 11 de la mañana y la temperatura ya está en 30º C. Nuestro guía explica: “Los griegos de la antigüedad construían las ciudades en lo alto de una colina de manera de poder defenderse del enemigo en caso de guerra, esto es lo que se conoce como acrópolis. En la parte más alta de la acrópolis de Atenas se encuentra El Partenón, templo dedicado a la diosa Atenea que, además de darle el nombre a la ciudad, es su protectora.”

Hay muchos turistas subiendo. Delante de nosotros hay un grupo de la tercera edad que sube pero lo hacen muy lentamente por lo que debemos detenernos varias veces a esperar. Mientras tanto al guía le da tiempo de explicar: “El Partenón es un templo que se construyó en el siglo V entre los años 448 y 438 a.C bajo el mandato de Pericles para sustituir un templo anterior que había sido destruido por los persas. Los arquitectos Ictinos y Calícrates, supervisados por Fidias, utilizaron el mármol blanco como principal material para la construcción de este templo que contenía una escultura de la diosa Atenea de 12 metros de altura hecha de oro y marfil y adornada con relieves de diversas figuras, que ahora está perdida, pero cuya descripción hace Pausanias en el siglo II a.C.”.

Seguimos subiendo. Ya son las 12 del mediodía y creo que hay como 35º C, o eso parece, y ya no escucho al guía por el calor y el cansancio. Luego de subir varias decenas de escalones, tal vez cientos, por fin vemos unas grandes columnas que se elevan varios metros sobre las cabezas de los visitantes y que no soportan ninguna construcción sobre ellas. Andamios por todos lados indican trabajos de restauración en progreso para estas columnas llamadas propileos o ante puertas que nunca fueron terminadas pero que tenían el objetivo de indicar al visitante la importancia del lugar al que se está entrando. Una vez en la cima aparece, majestuoso, aunque muy golpeado por el tiempo, el templo de Atenea. Nos encontramos otra vez con grúas y andamios para restaurarlo y para entorpecer las fotos de los cientos de turistas que suben, bajan, toman fotos en todas direcciones, comentan, filman videos, revisan sus guías de viaje, se fotografían entre ellos, en fin, todo es bullicio y actividad pero siempre tratando de captar la esencia y el más mínimo detalle del lugar y tratando de imaginar cuan asombroso debe haber sido para las personas de su época estando este monumento en todo su esplendor.

Todo turista busca llevarse un recuerdo del lugar visitado, además de las postales y souvenirs, mi recuerdo más preciado son las fotos. Tomé muchas fotos del Partenón desde todos los ángulos, tomé fotos de Atenas ya que desde la cima de la acrópolis se puede ver la gran extensión de la ciudad, le pedí a un compañero que me tomara una foto con el Partenón al fondo (la del Facebook), yo tomé fotos a otros, y en ese momento sentimos que todo el esfuerzo y el calor valieron la pena.

Tiempo después me enteré, mientras visitaba el Museo Británico en Londres, que el frontón se encontraba adornado por esculturas alegóricas de temas mitológicos como centauros los cuales fueron removidos en el siglo XIX por Thomas Bruce, Conde de Elgin, y llevados a Inglaterra donde se exhiben en la actualidad por el Museo Británico siendo tema de polémica ya que, aunque la intención original era protegerlos de la intemperie, el gobierno griego piensa que es mejor que estén en Grecia y no en Londres.

Regreso a Caracas y sigo fascinada por el Partenón y su historia. Investigando en los libros de historia del arte de la biblioteca de mi papá consigo que El Partenón fue hecho para deslumbrar a la gente de su época como una muestra del poderío de Atenas que por aquel entonces era la ciudad más importante de todas las ciudades-estado griegas. En 1687 Atenas estaba dominada por los turcos quienes utilizaron el templo como depósito de pólvora estando sitiados por los venecianos quienes dispararon una bala de cañón que cayó dentro del templo provocando la explosión de la pólvora que estaba depositada allí ocasionando graves daños a la estructura del mismo. A pesar de no conservar su esplendor original El Partenón hoy en día continúa asombrándonos y nos hace pensar cómo pudo ser construida esta obra de tan colosal tamaño con las herramientas tan simples que se usaban en la antigüedad.

Originalmente construido como templo para la diosa Atenea, luego usado como iglesia bizantina y como mezquita el Partenón sigue siendo una de las edificaciones antiguas más famosas y el símbolo de Atenas por excelencia.

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Madame Bovary y Lucia de Lammermoor

“Madame Bovary” es una novela del escritor francés Gustav Flaubert que gracias a su gran habilidad y pericia con la pluma logró atraparme. Esto unido al hecho de que la trama se une con la de una ópera de Donizetti hicieron que escribiera un artículo en mi blog sobre la música que aparece en el libro.

La novela

En esta novela se ve reflejada la infelicidad de una mujer, Emma o Madame Bovary, que siempre quiere más, que no se conforma con lo que tiene, pero que a pesar de todo debe mantener las apariencias en una sociedad cerrada donde las cosas con las que ella sueña son prohibidas para cualquier señora respetable. Emma consigue lo quiere: añadirle emoción a su vida, pero a pesar de eso no consigue la felicidad que tanto anhela así como las mujeres que aparecen en los libros de historias romáticas que ha leído en su juventud en las que el principe azul, que salva a la doncella de la desgracia, es una realidad.

Una de esas historias es “La Novia de Lammermoor”, escrita por Sir Walter Scott. Ambientada en Escocia esta novela fue adaptada para la ópera, por el compositor italiano Gaetano Donizetti, bajo el nombre “Lucía de Lammermoor” y fue estrenada el 26 de septiembre de 1835 en el Teatro San Carlos de Nápoles en Italia.   En dicha ópera la protagonista, Lucía, perteneciente a la familia de los Ashton se enamora de Edgardo que pertenece a la familia enemiga de los Ravenswood.

En el capítulo 15 de Madame Bovary y su esposo Charles asisten al teatro para ver la ópera “Lucia de Lammermoor” en cuyo personaje principal, el de Lucía, Emma se ve reflejada. Es como si esa historia y los románticos deseos de alcanzar un amor imposible fueran la historia de su propia vida.  

Se oyeron tres golpes en el escenario: los timbales se pusieron a redoblar, los instrumentos de metal armonizaron sus acordes y por fin el telón se levantó y dejó aldescubierto un paisaje. […]

Emma retrocedió a las lecturas de su juventud, volvía a estar metida de lleno en Walter Scott. Le parecia oír, a través de la neblina, el sonido de las cornamusas escocesas cuyos ecos se alargaban por entre los brezos. Además así, como el recuerdo de la novela la ayudaba a entender el libreto, podía seguir la intriga sin perder frase, mientras que los inapresables pensamientos que se le iban a la mente iban diluyendose, según surgían, en las ráfagas de la música. Se dejaba acunar por el vaivén de la melodía, y toda ella vibraba con su ser en tensión, como si los arcos de los violines le rozaran los nervios. […]

Pero de pronto una mujer joven avanzó y le tiró una bolsa a un escudero vestido de verde. Se quedó sola y se escuchó entonces el sonido de una flauta emitiendo una especie de murmullo como de fuente o de gorjeos de pájaro. Lucía, con ademán decidido, atacó su cavatina en sol mayor, quejandose de amores, pidiendo al cielo que le diera alas. También Emma habría deseado hiur de la vida, esfumarse en un abrazo.

La ópera

En esta escena de la ópera Lucía de Lammermoor se encuentran Alisa y Lucía en una fuente en la que tiempo atrás un Ravenswood había matado por celos a su esposa y cuyo fantasma se le aparece a Lucía. Alisa le dice que es un mal presagio y que desista de ese amor que le dará días de amargo llanto. Anna Netrebko (en el papel de Lucía) canta la misma cavatina que nombra Flaubert en el libro.

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FLAUBERT, Gustave. “MADAME BOVARY”. pp. 256 – 257. Editorial La Oveja Negra. Colombia, 1983.

Imagen | C de cine

Vivaldi y mis inicios en el violín

Orquesta de Cámara del Conservatorio Juan José Landaeta. Años 90. Caracas

La carrera de un músico es como la de un médico, primero estudia lo básico y después se especializa. Cuando comencé mis estudios de violín jamás me imagine que en el futuro iba a estar ligada al mundo de la grabación y que el violín sería una de las herramientas que me permitiría aprender sobre el arte de la producción musical.

Para todo violinista escuchar Vivaldi hace recordar los primeros años de aprendizaje del violín. Y es que los conciertos de Vivaldi son ideales para quienes ya tienen un dominio del instrumento pero todavía no pueden aventurarse con grandes problemas técnicos siendo ese el objetivo de Vivaldi al componerlos mientras era maestro de música en Venecia.

El Ospedale de la Pieta era un orfanato en la época de Vivaldi en el que se educaba a las niñas pobres que no podían ser mantenidas por sus padres y donde se les enseñaba música. También ofrecían conciertos a los que el público podía asistir. Vivaldi comienza a prestar sus servicios como músico en el Ospedale en 1704 ocupando luego los cargos de maestro de violín, luego maestro de composición e interpretación y luego Maestri de concerti o director de la institución laborando para ésta por 36 años, no consecutivos, ya que se ausenta por  un período de cuatro años en el que trabaja para el príncipe Felipe de Hesse-Darmstadt y luego da una gira dando conciertos por  toda Europa que duró once años.

Uno de los conciertos para violín de Vivaldi más tocados por los estudiantes de violín es el Concierto en la menor RV356, que aparece en el método Suzuki – Volumen 4.

Vivaldi fue un prolífico compositor. Escribió más de 500 conciertos, 70 sonatas, 45 óperas, música religiosa, misas y motetes. Recuerdo haber tocado el Concierto para 4 violines en Re Mayor RV549 con la orquesta de cámara en mis años de estudiante en el Conservatorio.

Es cierto que la música puede hacernos recordar el pasado y en mi caso la música de Vivaldi me hace recordar mis inicios como estudiante de violín en la época que muestra la foto que encabeza este artículo.

Fuente | ENCICLOPEDIA SALVAT DE LOS GRANDES COMPOSITORES, Artículo escrito por Roger Alier, pp. 98 – 113. Salvat S.A. de Ediciones. España, 1983.

Reinauguración del Abra Solar – Caracas

El Abra Solar, ubicado en Plaza Venezuela en Caracas, es una obra del artista venezolano Alejandro Otero que ha sido rescatada del pésimo estado en que se encontraba debido a actos vandálicos que la despojaron de sus partes. Para su reinauguración fué necesario meses de trabajo para la recontrucción de sus piezas y ensamblaje de manera que quedara igual a la original que fué creada en 1982 y participa, junto con “Aguja Solar”, en la XL Bienal de Venecia; al año siguiente son trasladadas a Venezuela instalandose en la zona de Plaza Venezuela el Abra Solar y en frente a la sede de Interalúmina en Ciudad Guayana la Aguja Solar.

El Abra Solar es una de esas esculturas imponente que podría adornar alguna de las más grandes capitales del mundo y que tenemos la dicha de disfrutar en Caracas en una de las principales arterias viales. De estilo cinético, el movimiento en la escultura es producido por el viento que hace girar sus aspas a la vez que busca integrarse con su entorno y reflejar los rallos del sol.

Reinaugurado en Plaza Venezuela el “Abra Solar” – El Universal.com 10/11/2007

“Las Mariposas de Alejandro Otero volvieron a girar en la capital” – El Universal.com 10/11/2007

Alejandro Otero Biografía – Sitio Web Centenario Villanueva

Museo Alejandro Otero – CaracasVirtual.com

La expresión de una ciudad – Blog Caracas Refurbished

 

 

 

 

 

 

Museo Criollo Raúl Santana – Caracas

Museo Santana En una de las salas de la planta baja del Concejo Municipal de Caracas, en la Plaza Bolívar, en el casco histórico de la ciudad se encuentra el Museo Criollo Raúl Santana. El Maestro Santana hizo representaciones de todos aquellos personajes, manifestaciones artísticas o populares de la Caracas de principios del siglo XX. Aquí podemos encontrar una imprenta, un baile de joropo, las comida típica navideña o los postres y dulces criollos todos ellos en figuras hechas a mano por el mismo Santana.

Luego de muchos intentos fallidos por parte del maestro Santana por encontrar un lugar para exhibir su colección, ésta por fin consigue un espacio para permanecer fija ser mostrada al público. En 1981  Gregorio Camacho, quien para ese entonces se desempeñaba como Director de Museos del Consejo Municipal de Caracas, cede una de las salas de la planta baja del Consejo Municipal para exhibir esta colección dada su importancia para la preservación del recuerdo de las tradiciones de principios del siglo XX y por su valor como trabajo artesanal.

SANTANA MOLLER, Raúl

Museo Santana Nace en Caracas el 13 de Febrero de 1893. Pintor, escultor y tallista costumbrista, creador de las figuras que integran el Museo Criollo Raúl Santana. Hijo de Juan Santana De León y de Sofía Moller. Inicia sus estudios de escultura en 1911, en el Instituto Nacional de Bellas Artes de Caracas. En 1915 viaja a España a estudiar pintura, cursando estudios en Barcelona con Francisco Labarta y Joaquin Mir. Asu regreso a Venezuela (1917) cultiva la pintura, el dibujo y la escultura. Desarrolla también su actividad artística a través de la caricatura donde firma con el seudónimo de “Santico”. El 28 de octubre de 1919 se inaugura el Primer Salón de Humoristas de Venezuela, exposición que organiza junto con Edgar Anzola. En él participa con caricaturas y con sus primeros muñecos o esculturas humorísticas. Viaja a los Estados Unidos para estudiar fotograbado y regresa a Caracas a fines de 1920 e instala un taller gráfico. En 1931 se organiza un Segundo Salón de Humoristas al que envía, fuera de concurso, un buen número de caricaturas, muñecos y animales célebres de Venezuela. La muestra era parte de un trabajo realizado durante más de 30 años en donde el artista creó un mundo mágicoen el que están representados aspectos de la historia y del folklore musical venezolano, junto con personajes en figuras y piezas, todas a escala (1 m = 16 cms) utilizando para ello materiales diversos, especialmente la madera de cedro. Creó más de 2000 figuras y, entre los motivos de su creación, figuran granjerías criollas, utencilios del hogar, escenas de una barbería y de una bodega caraqueña de pricipios de siglo; inició su colección con la figura de “Juan Bimba”. En 1958, Santana ofreció su gran colección al Consejo Municipal con el fin de exponerla en un lugar apropiado para que fuese conocida por el pueblo, pero no logró su objetivo. Más tarde el 23 de Julio de 1963, el Consejo Municipal de Caracas le concedió un Diploma al Mérito y fué a mediados de 1966 cuando recibió una comunicación del Ministerio de Obras Públicas notificandole que la proyectada casa para su Museo al fin parecía ser un hecho, aunque esta promesa no se cumplió; sus figuras se encuentran expuestas en una de las salas del Consejo Municipal de Caracas. Muere en Caracas el 29 de Agosto de 1966.

Fuente | Diccionario de Historia de Venezuela. p. 546, Tomo P – Z. Fundación Polar. Caracas, 1988.

Arturo Michelena

 

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Qué venezolano no ha visto este cuadro en algún momento de su vida, ya sea en algún libro escolar, en internet o en Caracas en la Galería de Arte Nacional. Pintado con motivo de cumplirse 80 años de la muerte de Francisco de Miranda por Arturo Michelena el cuadro Miranda en La Carraca nos muestra los últimos días de la vida de este prócer venezolano lejos de su patria natal y privado de su libertad.

Michelena nace en Valencia, Venezuela, el 16 de junio de 1863 y sólo vivió 35 años. Así como con Mozart, quien también vivió 35 años, nos preguntamos de que otras obras hubiera disfrutado la humanidad de haber vivido más años.

La presentación del cuadro se hizo el 18 de julio de 1896 en el Teatro Municipal de Caracas en un acto donde el presidente de aquel entonces, Joaquín Crespo, entregó una medalla a Michelena por haber sido ganador de varios premios en Francia poniendo el nombre de Venezuela en alto. En esa época el cuadro fué adquirido por la Nación por la cantidad de 40.000 Bolívares, cantidad muy diferente a los 266.500 dólares pagó un coleccionista en 2004 por el lienzo El niño enfermo en una subasta realizada por Sotheby’s. Italia De León lo relata en los siguientes párrafos:

Quienes visitaron una y otra vez la Galería de Arte Nacional admiraron, sin duda -y más de una vez- a El niño enfermo. La imponente pieza del pintor carabobeño Arturo Michelena (1863-1898), obtuvo en 1886 la Mención Honorífica en el Salón de Artistas Franceses, lo cual fue un acontecimiento de gran importancia. “Michelena pintó el cuadro a los 23 años, y se presentó en el Salón de Artistas Franceses para competir con 3.000 obras procedentes de todo el planeta, cuando ni siquiera hablaba bien el francés”, dice Francisco Da Antonio, director de la Galería de Arte Nacional y experto en Michelena: “Era un perfecto desconocido que procedía de un país que no constituía ninguna referencia en la materia. Imaginen lo que significó ganar este premio, que además fue entregado por el más brillante pintor del momento, Adolphe William Bouguereau”.

El tema abordado en El niño enfermo era común en la época, momento en que aspectos como la asistencia médica y la caridad pública estimulaban la sensibilidad de la gente. Este tipo de trabajo representaba, salvando las distancias, al folletín de hoy, a la telenovela de nuestros tiempos. Un aspecto anecdótico ilustra bien la personalidad del artista: “Como sus escasos recursos pecuniarios no le permiten darse el lujo de pagar una modelo perfecta, ha de contentarse con una a quien le falta un ojo para posar la figura de la madre de El niño enfermo, lo que le obliga a colocarla de perfil. El artista, para consolarse, decía que posaba a la perfección” (Rohl, Juan. Arturo Michelena, Su vida y su obra). Carlota Corday, Miranda en la Carraca y esta pieza, son los cuadros más importantes de Michelena. Carlota Corday ganó la Medalla de Primera Clase en la Gran Exposición Universal de París en 1889; Miranda…. no recibió reconocimiento alguno, sin embargo, se convirtió en su lienzo más popular.

 

Sobre la vida de Michelena, Carmen Victoria Méndez escribe:

 

De acuerdo con el libro Arturo Michelena, publicado en la Colección Arte Venezolano, el valenciano mostró un talento excepcional para el dibujo desde la niñez. A temprana edad había hecho un autorretrato, paisajes y escenas religiosas y costumbristas. El autor Néstor Balza destaca sus habilidades para la composición y su dedicado trazo. “Para esta época hace retratos de enfermos mentales y personajes de su ciudad natal, con la técnica del temple”. De adolescente, realizaba trabajos por encargo. Junto con su padre creó una Escuela de Dibujo y Pintura en Valencia. Le gustaban los temas históricos y en 1883, a la edad de 20 años, presentó su primera pieza ante Guzmán Blanco, una obra titulada Alegoría de la república, con la cual aspiraba a obtener una pensión de estudios. Ese primer intento fue en vano, pero dos años después llegó a París junto con Martín Tovar y Tovar.

A los 26 años de edad regresó a Caracas, se casó con Lastenia y montó su taller en La Pastora. Además de sus lienzos, Michelena desarrolló una importante obra mural para el Palacio de Miraflores en 1897, un año después de que le encomendaran la célebre Miranda en La Carraca, que según el historiador Roldán Esteva-Grillet es la imagen del arte venezolano más reproducida en libros y revistas. El creador falleció el 19 de julio de 1898. En 1948, sus restos fueron trasladados al Panteón Nacional.

 

 

Fuentes | El Universal | El Nacional.com | DUPLÁ, Francisco Javier. “ARTURO MICHELENA”, pp. 80 – 81. Biblioteca Biográfica Venezolana, Volumen 57, Editora El Nacional. Caracas, 2007.

 

Armando Reverón

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“Y Reverón juega para ser puro. Sí, como los niños que nunca son adultos o como los adultos que siempre llevan consigo el mensaje puro y nostálgico de la primera edad, el pintor era un personaje para el cual el juego tenía singularísima importancia. En el caso de Reverón se aprecia la circunstancia de que en esta época y en todas las que vendrán en el futuro, surgirán juegos o entretenimientos que a la larga le permitirán la captación de nuevas vivencias estéticas. La construcción de objetos para su original mundo, es quizá el juego que más tiempo le consume. Pero es tiempo ganado.

El tiempo que aparentemente perderá en la construcción de un piano de cartón o unas muñecas de trapo, es tiempo que más adelante ganará a través de la transmutación de valores que se observa en su comportamiento. En su constante deseo de jugar y construir  un mundo de objetos personales, fué confeccionando con sus propias manos diferentes utensilios. Al construir todos estos objetos Reverón  mantiene un carácter. Aunque son objetos que, como tales, la mayor parte de las veces no tienen utilidad práctica, sucede sin embargo que en el campo mágico del mundo de Reverón significan importantes hallazgos”.

SANTANA, Emilio. “ARMANDO REVERÓN”. pp 98 – 99. Instituto Nacional de Cultura y Bellas Artes. Caracas, Venezuela. 1967

Armando Reverón es considerado uno de los máximos representantes de la pintura venezolana del siglo XX. Nace el 10 de mayo 1889 y en su honor el día del artista plástico venezolano se celebra ese día. Reverón es el perfecto ejemplo de la simbiosis entre genio artístico y locura que produce como efecto una obsesión por la búsqueda de la perfección que se ve manifestada en la innumerable cantidad de cuadros realizados además de los objetos creados para que sirvieran de modelo para tal fin. Influenciado por el impresionismo francés, la obra de Reverón capta esa luz enceguecedora del Caribe en los paisajes marinos que pinta en lienzos y bastidores que él mismo confecciona.

El mundo lúdico y artístico de Reveron fue expuesto en la Galería de Arte Nacional en 2007 agrupando una serie de objetos y cuadros creados por el artista además de fotografías tomadas en el desaparecido Castillete en La Guaira. Estos objetos estivieron incluidos una la exposición que se hizo en el Museo de Arte Moderno de Neva York y que ha sido una de las exposiciones más importantes que se han hecho sobre un artista venezolano en el exterior.

BIOGRAFÍA

Nació en Caracas el 10 de mayo de 1889. Hizo primeras letras en Valencia y en 1908 entró a la Academia de Bellas Artes de Caracas, de la cual egresó en 1911 para dirigirse a España. Aquí estudió en la Escuela de Bellas Artes de Barcelona y en la Academia San Fernando, Madrid. En 1914 pasó seis meses en el norte de Francia y en París, donde tomó contacto con la pintura impresionista. Regresó a Caracas en 1915, para intervenir informalmente en las actividades del Círculo de Bellas Artes, del cual se le considera un representante. En 1919 conoció a Nicolás Ferdinandov, pintor ruso de paso por Venezuela, quien tuvo notable influencia sobre él. Aconsejado por Ferdinandov, Reverón se estableció en Macuto, donde en 1923 comenzó a construir El Castillete, su morada y taller para el resto de su vida. Falleció en mayo de 1954. De su obra se realizaron exposiciones individuales en la Academia de Bellas Artes en 1911 y 1920 y en la UCV, 1921 (con Brandt, Monsanto y el propio Ferdinandov, organizador del evento); Taller Libre de Arte, 1949; Centro Venezolano Americano, 1951; MBA (retrospectiva), 1955. Póstumamente se le han consagrado retrospectivas en el MACC, 1979 y 1989; GAN, 1989 y Museo Reina Sofía, Madrid, 1991. Obtuvo Premio Distinción Sobresaliente en el Concurso de Fin de Año de la Academia de Bellas Artes, 1911; Premio John Boulton en el Salón Oficial de Arte Venezolano, 1948. En 1953 recibió el Premio Oficial de Pintura del mismo Salón.

Fuente | BCV

Nicolo Paganini

Paganini, por Gregorio CamachoCompositor italiano y virtuoso del violín. Nació en Génova, Italia, el 27 de octubre de 1782. Comenzó estudiando mandolina con su padre, luego estudió violín y llegó a perfeccionar tanto su técnica que compuso sus propios conciertos que para la época eran extremadamente difíciles de interpretar. En 1813 comienza a hacer giras por Europa, donde su forma de interpretar atrajo la atención de quienes le escucharon en Italia, Viena, París y Londres. En París conoció al pianista y compositor húngaro Franz Liszt, que, fascinado por su técnica, desarrolló un correlato pianístico inspirado en lo que Paganini había hecho con el violín. Sus conciertos para violín solista y orquesta dan predominancia al virtuosismo del solista mientras que la orquesta sirve de base armónica sin llegar a opacarlo en ningún momento. En sus conciertos, que más bien podríamos llamar espectáculos, interpretaba obras de gran dificultad únicamente con una de las cuatro cuerdas de violín retirando primero las otras tres llegando a asombrar tanto al público de la época que llegaron a pensar que existía algún influjo diabólico sobre él.  Fallece en Niza el 27 de mayo de 1840.

Cantabile. Interprete: Leonid Kogan, violín

Fuente | Enciclopedia Salvat Los Grandes Temas de la Música

Imagen | Paganini de Gregorio Camacho. Copia de un dibujo realizado por J. A. D. Ingres en 1819.

Beethoven y La Naranja Mecánica

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La película La naranja mecánica del director estadounidense Stanley Kubrick narra las fechorías de Alex DeLarge, un joven delincuente, jefe de la pandilla Los Drugos, a quien le apasiona la violencia desmedida y la música de Beethoven.

La película está basada en una novela del mismo nombre del escritor y músico inglés Anthony Burgess quien recreó un incidente de la vida real en el que él y su esposa fueron atacados por una pandilla de delincuentes en 1944 durante la Segunda Guerra mundial. De este hecho y de las reflexiones sobre la moral y la libertad de escoger entre el bien y el mal surgió en 1962 la novela que llegaría a ser su obra más conocida gracias a la película de Kubrick. En una entrevista Burgess dice que la principal reflexión de su libro es analizar si lo que la sociedad ofrece a los jóvenes es suficiente: “La juventud, no pudiendo construir, destruye”.

Durante la filmación de la película Kubrick, quien era conocido por su afán de perfección, repetía las escenas decenas de veces sin estar satisfecho con ninguna toma. Se cuenta que la escena de la violación que comete la pandilla rival de Billy Boy al principio, tuvo tantas tomas y fue tan dura para la actriz contratada que abandonó el rodaje y tuvieron que buscar otra chica. O que el culturista David Prowse, que luego interpretaría a Darth Vader en “La Guerra de las Galaxias” de 1977, tuvo que repetir 30 veces la escena en la que lleva en brazos al escritor en su silla de ruedas.

La banda sonora de la película está repleta de música clásica. Una de las escenas que muestran la contradictoria vida del protagonista es la que, después de llegar de una de sus sesiones de ultraviolencia, Alex se relaja en su habitación escuchando la Novena sinfonía de Beethoven. Ese choque entre dos fuerzas antagónicas, entre la elegancia de la música clásica y la violencia viciosa del protagonista se repite a todo lo largo de la película y suaviza un poco la crueldad de las escenas.  La naranja mecánica cuenta además con música de la compositora Wendy Carlos que para 1971, fecha del estreno de la película, tenía varios años experimentando con instrumentos electrónicos como reemplazo de los instrumentos acústicos para la música clásica y quien ya había producido los discos Switched-On Bach y The Well-Tempered Synthesizer en los que reproduce música de Bach con sintetizadores, originalmente para órgano y clavecín.

 

Figurativo, ¿o no?

El pasado fin de semana fui a la Fería Iberoamericana de Arte (FIA) a ver lo que está de moda en el mundo de la plástica venezolana y latinoamericana y debo decir que la exposición estuvo muy bien organizada, no tengo ninguna observación en cuanto a logística y cualquier otro aspecto de índole administrativa, pero si quiero hacer una reflexión:

Observé que, aproximadamente, el 90 % de los estilos que se exhibían en la feria eran de tipo moderno, abstracto, conceptual, cinético, para resumir: no figurativo. Algunas galerías del extranjero mostraron cuadros figurativos pero más bien hiper-realistas y solo una galería tenía cuadros de los maestros venezolanos cuyo enfoque no es ni tan abstracto ni tan fotográfico. Mi pregunta es: la mayoría de los compradores de arte ¿realmente desean comprar obras contemporáneas?, ¿será genuino ese gusto o será impuesto por quienes venden o quienes producen el arte?. Lo anterior lo pregunto ya que en la música sucede lo contrario,  cuando se toca alguna obra contemporánea el público no llena ni la mitad de la sala y cuando se interpretan obras de Beethoven, Mozart o algún otro compositor europeo de gran renombre la sala se llena. ¿Por qué el gusto por lo contemporáneo en las artes plásticas y no en la música?

No quiero decir que no me guste el arte no figurativo, o que no deba producirse o venderse, o que la gente no deba comprarlo, pero me pregunto: ¿la obra de Camacho tendría buena acogida entre los galeristas o los coleccionistas de arte actualmente? o ¿es que para tener una carrera artística exitosa se debe pintar lo que está de moda y no lo que el artísta decida por voluntad propia?

Flores, es una obra de Gregorio Camacho