Audaces fotografías de músicos clásicos

Nikolaj Lund es una chelista y fotógrafo de Dinamarca que se dedica a la fotografía de músicos clásicos dándole un giro poco convencional. Quitando toda la seriedad con la que se acostumbra ver a los músicos académicos, Lund muestra instrumentistas llenos de energía, despreocupación y atrevimiento junto a sus instrumentos pero en locaciones poco convencionales.

Via | miradaphotos.com

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Breve historia de la Orquesta Sinfónica de Venezuela

“La Orquesta Sinfónica de Venezuela es una lenta pero tenaz aventura, ha acercado al pueblo a la música y ha contribuido a la educación musical venezolana en términos imponderables”.    Mariano Picón Salas

La Orquesta Sinfónica de Venezuela, Patrimonio Artístico de la Nación, es la agrupación musical más antigua de nuestro país y de Latinoamérica. Fundada en 1930 por el Maestro Vicente Emilio Sojo, nace con el objetivo de llevar la música orquestal al público venezolano. La OSV ha estrenado la mayoría de las obras de compositores venezolanos e innumerables veces ha realizado la primera audición de las obras clásicas en Venezuela. Ha sido visitada por grandes directores como Wilhelm Furtwangler, Igor Stranvinky, Otto Klemperer, Hector Villa-Lobos, Sergio Celibidache, Carlos Chavez, Antal Dorati y Eduardo Mata quienes junto a solistas como Jascha Heifetz, Yehudi Menuhim, Regino Sainz de la Maza,  Claudio Arrau, Arthur Rubinstein, Joseph Szigeti, Henry Szeryng, Marta Argerich, Yo-Yo Ma y Pablo Casals han encontrado en la Sinfónica un vehículo para expresar con comodidad su lenguaje artístico. En su afán por esparcir la cultura venezolana, la OSV ha llegado más allá de nuestras fronteras llevando un mensaje de afecto a los países que ha visitado entre los que podemos citar: Perú, Colombia, Cuba, Costa Rica, Panamá, Nicaragua, Ecuador, Bolivia, Holanda, Alemania, España, Suiza, Austria, Francia, Portugal, Italia, Rusia y Grecia. En la actualidad la Orquesta Sinfónica de Venezuela, continúa la labor de ofrecer conciertos de la más alta calidad al público venezolano y aspira seguir realizando la loable tarea de divulgación de la música de todos los tiempos en Venezuela.

Viajeros

Viajeros, de la Editorial Quinteto, es un librito muy simpático escrito por varios autores que narran, cada uno, un relato corto ya sea  de ficción, de la vida real o mezcla de ambos. El hilo que conecta todos los relatos son los viajes, cada uno con diferentes estilos, épocas y locaciones, explicando las diferentes sensaciones que puede experimentar cualquier persona durante un viaje.

De todos los relatos quiero destacar el de Carlos Castán quien mezcla realidad y fantasía en “El andén de nieve”. Para Castán viajar en un tren abre la posibilidad de soñar con otra existencia y por unos momentos hacer realidad esos deseos profundos que albergamos, pero que sabemos que nunca podrán materializarse en la vida real fuera del tren.

Uno de los personajes, el señor Segriá, cayó en una de estas ensoñaciones, que el autor llama prodigios, al encontrarse con una mujer a quien vio como la esencia del amor personificada en el segundo movimiento de una sinfonía de Schumann y cuya corporeidad era consumada con la magia del tren en movimiento.

“Dijo que se sentó frente a él, quera rubia y tenía un encendedor de nácar. Dijo que su perfume es imposible de olvidar. De entrada creyó conocerla, pero enseguida descartó un encuentro anterior atribuyendo la sensación de familiaridad al larghetto de la Primera Sinfonía de Schumann. Dijo que sencillamente eran iguales. Dijo cosas así. Uno no sabe nunca si debe escuchar a los enamorados y armarse de impudor para creerles, ni si piensan a base de latidos o pueden realmente compararse mujeres y música. Pero lo cierto es que la amó kilómetros y kilómetros. En ese viaje y en otros sucesivos, en el Costa Brava y en los coches-cama. Podría darse la vuelta al mundo con la duración de ese amor.”

Compuesto en 1841 de la pluma de uno de las máximos exponentes del romanticismo, este larghetto bien podría representar el éxtasis y la paz de encontrar el amor puro materializado gracias a la ilusión que ofrece el tren.

Fuente | CASTAN, CORRAL, KEROUAC, UPDIKE, WAUGH: Viajeros. Editorial Quinteto. España, 2003.

Bach y sus conciertos para violín

Orquesta Sinfónica Juvenil de Chacao. Años 90. Isabel Camacho

Amo la música de Bach. Me parece algo sublime, cercano a la perfección y un ejemplo de maestría en la música. Si bien el primer compositor famoso de estudio obligado en el violín es Vivaldi, el segundo que hay que dominar es Bach y es por eso que en el repertorio de todo violinista se encuentran los tres conciertos de Bach y sus Sonatas y Partitas para violín sólo.

En Kothen Bach disponia, además de una orquesta notable, de un magnífico primer violín, Joseph Spiess, para el cual se supone que Bach compuso cierto número de conciertos y otras obras solistas. Los tres conciertos para violín que se conservan son los número BWV 1041 en la menor, 1042 en mi mayor y 1043 en re menor para dos violínes solistas. Su fecha de composición debe fijarse durante los años de estancia en Kothen (1717 – 23), sin que sea posible establecerla más en concreto. La concepción general de estos conciertos es la típicamente italiana, o, para ser más exactos, vivaldiana; a pesar de eso estos tres conciertos son eminentemente bachianos.

En la foto me encuentro interpretando el Concierto en re menor para dos violines solistas junto a la Orquesta Juvenil de Chacao, Caracas, por el año 1996. Me hubiera encantado poder contar con la tecnología actual y haber podido grabar ese concierto con calidad profesional para preservarlo para la posteridad.

Fuente | Enciclopedia Salvat “Los Grandes Compositores”.

Madame Bovary y Lucia de Lammermoor

“Madame Bovary” es una novela del escritor francés Gustav Flaubert que gracias a su gran habilidad y pericia con la pluma logró atraparme. Esto unido al hecho de que la trama se une con la de una ópera de Donizetti hicieron que escribiera un artículo en mi blog sobre la música que aparece en el libro.

La novela

En esta novela se ve reflejada la infelicidad de una mujer, Emma o Madame Bovary, que siempre quiere más, que no se conforma con lo que tiene, pero que a pesar de todo debe mantener las apariencias en una sociedad cerrada donde las cosas con las que ella sueña son prohibidas para cualquier señora respetable. Emma consigue lo quiere: añadirle emoción a su vida, pero a pesar de eso no consigue la felicidad que tanto anhela así como las mujeres que aparecen en los libros de historias romáticas que ha leído en su juventud en las que el principe azul, que salva a la doncella de la desgracia, es una realidad.

Una de esas historias es “La Novia de Lammermoor”, escrita por Sir Walter Scott. Ambientada en Escocia esta novela fue adaptada para la ópera, por el compositor italiano Gaetano Donizetti, bajo el nombre “Lucía de Lammermoor” y fue estrenada el 26 de septiembre de 1835 en el Teatro San Carlos de Nápoles en Italia.   En dicha ópera la protagonista, Lucía, perteneciente a la familia de los Ashton se enamora de Edgardo que pertenece a la familia enemiga de los Ravenswood.

En el capítulo 15 de Madame Bovary y su esposo Charles asisten al teatro para ver la ópera “Lucia de Lammermoor” en cuyo personaje principal, el de Lucía, Emma se ve reflejada. Es como si esa historia y los románticos deseos de alcanzar un amor imposible fueran la historia de su propia vida.  

Se oyeron tres golpes en el escenario: los timbales se pusieron a redoblar, los instrumentos de metal armonizaron sus acordes y por fin el telón se levantó y dejó aldescubierto un paisaje. […]

Emma retrocedió a las lecturas de su juventud, volvía a estar metida de lleno en Walter Scott. Le parecia oír, a través de la neblina, el sonido de las cornamusas escocesas cuyos ecos se alargaban por entre los brezos. Además así, como el recuerdo de la novela la ayudaba a entender el libreto, podía seguir la intriga sin perder frase, mientras que los inapresables pensamientos que se le iban a la mente iban diluyendose, según surgían, en las ráfagas de la música. Se dejaba acunar por el vaivén de la melodía, y toda ella vibraba con su ser en tensión, como si los arcos de los violines le rozaran los nervios. […]

Pero de pronto una mujer joven avanzó y le tiró una bolsa a un escudero vestido de verde. Se quedó sola y se escuchó entonces el sonido de una flauta emitiendo una especie de murmullo como de fuente o de gorjeos de pájaro. Lucía, con ademán decidido, atacó su cavatina en sol mayor, quejandose de amores, pidiendo al cielo que le diera alas. También Emma habría deseado hiur de la vida, esfumarse en un abrazo.

La ópera

En esta escena de la ópera Lucía de Lammermoor se encuentran Alisa y Lucía en una fuente en la que tiempo atrás un Ravenswood había matado por celos a su esposa y cuyo fantasma se le aparece a Lucía. Alisa le dice que es un mal presagio y que desista de ese amor que le dará días de amargo llanto. Anna Netrebko (en el papel de Lucía) canta la misma cavatina que nombra Flaubert en el libro.

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FLAUBERT, Gustave. “MADAME BOVARY”. pp. 256 – 257. Editorial La Oveja Negra. Colombia, 1983.

Imagen | C de cine

Vivaldi y mis inicios en el violín

Orquesta de Cámara del Conservatorio Juan José Landaeta. Años 90. Caracas

La carrera de un músico es como la de un médico, primero estudia lo básico y después se especializa. Cuando comencé mis estudios de violín jamás me imagine que en el futuro iba a estar ligada al mundo de la grabación y que el violín sería una de las herramientas que me permitiría aprender sobre el arte de la producción musical.

Para todo violinista escuchar Vivaldi hace recordar los primeros años de aprendizaje del violín. Y es que los conciertos de Vivaldi son ideales para quienes ya tienen un dominio del instrumento pero todavía no pueden aventurarse con grandes problemas técnicos siendo ese el objetivo de Vivaldi al componerlos mientras era maestro de música en Venecia.

El Ospedale de la Pieta era un orfanato en la época de Vivaldi en el que se educaba a las niñas pobres que no podían ser mantenidas por sus padres y donde se les enseñaba música. También ofrecían conciertos a los que el público podía asistir. Vivaldi comienza a prestar sus servicios como músico en el Ospedale en 1704 ocupando luego los cargos de maestro de violín, luego maestro de composición e interpretación y luego Maestri de concerti o director de la institución laborando para ésta por 36 años, no consecutivos, ya que se ausenta por  un período de cuatro años en el que trabaja para el príncipe Felipe de Hesse-Darmstadt y luego da una gira dando conciertos por  toda Europa que duró once años.

Uno de los conciertos para violín de Vivaldi más tocados por los estudiantes de violín es el Concierto en la menor RV356, que aparece en el método Suzuki – Volumen 4.

Vivaldi fue un prolífico compositor. Escribió más de 500 conciertos, 70 sonatas, 45 óperas, música religiosa, misas y motetes. Recuerdo haber tocado el Concierto para 4 violines en Re Mayor RV549 con la orquesta de cámara en mis años de estudiante en el Conservatorio.

Es cierto que la música puede hacernos recordar el pasado y en mi caso la música de Vivaldi me hace recordar mis inicios como estudiante de violín en la época que muestra la foto que encabeza este artículo.

Fuente | ENCICLOPEDIA SALVAT DE LOS GRANDES COMPOSITORES, Artículo escrito por Roger Alier, pp. 98 – 113. Salvat S.A. de Ediciones. España, 1983.

Nicolo Paganini

Paganini, por Gregorio CamachoCompositor italiano y virtuoso del violín. Nació en Génova, Italia, el 27 de octubre de 1782. Comenzó estudiando mandolina con su padre, luego estudió violín y llegó a perfeccionar tanto su técnica que compuso sus propios conciertos que para la época eran extremadamente difíciles de interpretar. En 1813 comienza a hacer giras por Europa, donde su forma de interpretar atrajo la atención de quienes le escucharon en Italia, Viena, París y Londres. En París conoció al pianista y compositor húngaro Franz Liszt, que, fascinado por su técnica, desarrolló un correlato pianístico inspirado en lo que Paganini había hecho con el violín. Sus conciertos para violín solista y orquesta dan predominancia al virtuosismo del solista mientras que la orquesta sirve de base armónica sin llegar a opacarlo en ningún momento. En sus conciertos, que más bien podríamos llamar espectáculos, interpretaba obras de gran dificultad únicamente con una de las cuatro cuerdas de violín retirando primero las otras tres llegando a asombrar tanto al público de la época que llegaron a pensar que existía algún influjo diabólico sobre él.  Fallece en Niza el 27 de mayo de 1840.

Cantabile. Interprete: Leonid Kogan, violín

Fuente | Enciclopedia Salvat Los Grandes Temas de la Música

Imagen | Paganini de Gregorio Camacho. Copia de un dibujo realizado por J. A. D. Ingres en 1819.