Vida de un escritor

Gay Talese es un escritor norteamericano y uno de los principales exponentes del periodismo literario. A lo largo de su vida trabajó en importantes publicaciones como The New York Times, Harpers Magazine, The New Yorker, Time y Esquire. Este artículo es mi reseña sobre el libro “Vida de un escritor” de Talese en el que nos habla de si mismo, de sus experiencias mientras trabajaba como reportero y sus proyectos personales de investigación que luego se convertirían el libros.

Los restaurantes siempre despertaron el interés de Talese, incluso mucho antes de ser el sitio por excelencia para encontrarse con sus entrevistados para sus reportajes. Su padre, siempre callado y severo, se volvía alegre cuando visitaban algún restaurante lo que llevó al joven Gay a pensar en tener uno propio en el futuro. Tiempo después entrevistaría a cocineros, mesoneros, inversionistas, y asiduos clientes, incluso llegó a trabajar una semana dentro de la cocina de un restaurante con la intención de saber todo sobre el tema para un libro que no se ha publicado pero cuyas anécdotas de éxito y fracaso en podemos leer en este libro junto con otros aspectos de su vida dedicada al periodismo y la literatura.

A propósito de encontrarse en la última cena que ofrecería un restaurante en quiebra llamado Tucci, pongo la siguiente cita:

Mientras Rosenberg los veía salir, saqué un bolígrafo de mi bolsillo y anoté en un pedazo de papel lo que acababa de ver. Rosenberg se volvió hacia mi.

«¿Quiere citar algo memorable?», preguntó.

Antes que yo pudiera responder, adoptó una pose teatral: puso las manos en las caderas, echó la cabeza hacia atrás y, bailando por el pasillo, comenzó a parafrasear la canción que Al Jolson hizo famosa en la película de los veinte, The Jazz Singer, «Toot Toot Tootsie Goddbye». Rosenberg les dio una serenata a los clientes del restaurante cantando:

Toot, Toot, Tucci goodbye

Toot, Toot, Tucci Goodbye

The choo-choo train that takes me away from you,

No words can say how sad it makes me.

… Toot, toot, Tucci…

Goodbye …

La publicidad electoral en sus dimensiones sonoras

Esta obra hace una breve referencia histórica del spot publicitario y su transformación en el spot electoral. Trata los rasgos más importantes de la comunicación política, las campañas, la persuasión y la imagen del candidato electoral así como también los diferentes tipos de elementos sonoros presentes en el cine y la publicidad, cómo éstos se adaptan a la publicidad electoral, más aún, a las cuñas electorales. Se hace un análisis de las cuñas electorales venezolanas, desde el años 1973 hasta 1998 y de las diferentes campañas televisivas cuyos videos pueden verse en la sección Videos del blog Jingle Electoral.

El autor, Justo Morao, es Magíster en Ciencia Política por la Universidad Simón Bolívar también es graduado en Berklee College of Music de Boston, Massachusetts, en la especialidad de “Contemporary Writing & Production”. Actualmente es un activo investigador en el área de la publicidad comercial y electoral además de productor musical y profesor del Postgrado de Ciencia Política de la Universidad Simón Bolívar (Caracas, Venezuela).

Toda la información relacionada con el libro además nuevo material complementario sobre el tema puede encontrarse en el blog Jingle Electoral.

Beethoven y La Naranja Mecánica

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La película La naranja mecánica del director estadounidense Stanley Kubrick narra las fechorías de Alex DeLarge, un joven delincuente, jefe de la pandilla Los Drugos, a quien le apasiona la violencia desmedida y la música de Beethoven.

La película está basada en una novela del mismo nombre del escritor y músico inglés Anthony Burgess quien recreó un incidente de la vida real en el que él y su esposa fueron atacados por una pandilla de delincuentes en 1944 durante la Segunda Guerra mundial. De este hecho y de las reflexiones sobre la moral y la libertad de escoger entre el bien y el mal surgió en 1962 la novela que llegaría a ser su obra más conocida gracias a la película de Kubrick. En una entrevista Burgess dice que la principal reflexión de su libro es analizar si lo que la sociedad ofrece a los jóvenes es suficiente: “La juventud, no pudiendo construir, destruye”.

Durante la filmación de la película Kubrick, quien era conocido por su afán de perfección, repetía las escenas decenas de veces sin estar satisfecho con ninguna toma. Se cuenta que la escena de la violación que comete la pandilla rival de Billy Boy al principio, tuvo tantas tomas y fue tan dura para la actriz contratada que abandonó el rodaje y tuvieron que buscar otra chica. O que el culturista David Prowse, que luego interpretaría a Darth Vader en “La Guerra de las Galaxias” de 1977, tuvo que repetir 30 veces la escena en la que lleva en brazos al escritor en su silla de ruedas.

La banda sonora de la película está repleta de música clásica. Una de las escenas que muestran la contradictoria vida del protagonista es la que, después de llegar de una de sus sesiones de ultraviolencia, Alex se relaja en su habitación escuchando la Novena sinfonía de Beethoven. Ese choque entre dos fuerzas antagónicas, entre la elegancia de la música clásica y la violencia viciosa del protagonista se repite a todo lo largo de la película y suaviza un poco la crueldad de las escenas.  La naranja mecánica cuenta además con música de la compositora Wendy Carlos que para 1971, fecha del estreno de la película, tenía varios años experimentando con instrumentos electrónicos como reemplazo de los instrumentos acústicos para la música clásica y quien ya había producido los discos Switched-On Bach y The Well-Tempered Synthesizer en los que reproduce música de Bach con sintetizadores, originalmente para órgano y clavecín.