Importancia de las clases teóricas en el aprendizaje del violín

Existe un tema importante que todo padre debería conocer antes de poner a su hijo a estudiar violín: lo referente a las clases teóricas. Expondré lo que, desde mi punto de vista, es la forma más idónea de comenzar los estudios musicales que consiste en aprender a leer música antes de comenzar con el violín.

Ejecutar un instrumento musical de forma correcta, en este caso el violín, tiene la dificultad de aprender bien la técnica del instrumento: la forma correcta de tomar el violín y el arco, colocar los dedos de la mano izquierda en el lugar correcto y que suene afinado y pasar el arco por la cuerda adecuada son algunas de las dificultades básicas que enfrentan los principiantes.

Semana a semana el profesor va cambiando la lección con lo que se va aumentado la dificultad de las piezas y el alumno debe enfrentarse a nuevas dificultades. Tratar de aprender a sacar sonido del violín a la vez que se intenta aprender una nueva lección musical (por sencilla que sea) es una tarea difícil.  Es por eso que es necesario tener una ayuda externa que en este caso son las partituras.

Saber leer música permite al alumno concentrarse en el aspecto técnico del violín y eventualmente progresar más rápido. Dicho con otras palabras, aprender a leer música antes que tocar violín sería lo equivalente a aprender un idioma nuevo antes de hacer un viaje al extranjero: hará mucho más fácil y agradable la experiencia. Es por eso que, personalmente, recomiendo que los niños reciban primero algunas clases de teoría musical y solfeo antes de comenzar el estudio del violín.

Algunos padres sólo quieren que su hijo practique el violín, sin ánimo de que llegue a ser un concertista profesional, y por eso no recurren a las clases de los conservatorios (más formales) sino que optan por clases particulares con un profesor de violín. En este caso el profesor de violín puede enseñar en la misma clase de violín la teoría musical y la ejecución del instrumento (que es lo que ocurre en la mayoría de las clases particulares). Por lo general las clases de violín son de una hora y una vez por semana; y en estos casos el profesor debe tomar tiempo de la hora de violín para la teoría por lo que se avanza más lentamente.

Sólo unas semanas dedicadas al aprendizaje de la teoría de la música pueden acelerar el aprendizaje del violín. Otra opción, que funciona bastante bien, es tomar una clase de una hora y media donde 30 minutos se le dediquen a la teoría de la música y la hora restante al violín.

En este artículo quise compartir parte de mi experiencia como profesora de violín pero me gustaría saber que piensas al respecto en los comentarios.

Cómo limpiar el violín

Basándome en un artículo de Jesus Fernandez de la web Deviolines.com pongo una lista de los pasos para mantener limpio el violín. La limpieza del violín no sólo afecta la parte estética, mientras más limpio mejor sonará nuestro instrumento y es por eso que hay que prestar atención a este aspecto.

TODOS LOS DÍAS

Lavarse las manos antes de tocar: un luthier me dijo que este consejo era esencial. Muchos problemas con el barniz pueden evitarse si te lavas las manos antes de tocar.

Limpiar con un paño: cada vez que tocamos la resina o perrubia cae sobre el violín y el arco convertida en polvo por lo que es necesario limpiarla cada vez que se termine de tocar. Mi recomendación es usar los paños de microfibras Scotch Brite. Son ideales ya que no botan ningún tipo de pelusa que se le pueda quedar pegada al barniz del violín y cuando están muy sucios se pueden lavar y quedan como nuevos otra vez. Tengo años usándolos y funciona muy bien. Se pasa el paño por el violín quitando el exceso de resina o perrubia de la caja y por la baqueta del arco de manera que no se acumule y se haga una capa que luego será más difícil de quitar.

UNA VEZ AL AÑO

Usar un limpiador: a pesar de que limpiemos el violín a diario la resina o perrubia se acumula en la tapa del violín y cada cierto tiempo hay que limpiarla con un limpiador especial para violines. Yo lo hago una vez al año pero puede ser más frecuentemente.

El limpiador adecuado depende del barniz del violín. Esto es de suma importancia ya que no todos los tipos de barniz son iguales y por lo tanto no funcionan todos los tipos de limpiadores. Si no estás seguro de que tipo de limpiador usar pregunta a tu luthier. De todas maneras al usar un limpiador por primera vez haz una prueba debajo de la barbada o mentonera, en un lugar que sea poco visible ya que si el limpiador no es el correcto y daña el barniz al menos estará en una zona que no se nota mucho.

Limpiar el diapasón: Puedes hacer una limpieza especial del diapasón frotándolo con un paño ligeramente humedecido en alcohol. Para evitar que el alcohol dañe el barniz coloca sobre el violín otro paño seco que lo cubra de cualquier salpicadura. Otra parte del violín a limpiar con un paño con alcohol es la barbada o mentonera ya que siempre está en contacto con nuestra piel.

Limpiar el violín por dentro: Con el transcurso de los años, el polvo y la suciedad se cuelan inevitablemente dentro del violín. Para sacarlos, introduce medio puñado de arroz seco y crudo y agítalo cuidadosamente hacia delante y hacia atrás. Pon el violín hacia abajo y muévelo para que salga el arroz el cual sacará también el polvo que pueda haber dentro del violín. Yo utilizo un pliego de papel periódico para recoger el arroz más fácilmente. Al voltear el violín echar el arroz sobre el pliego de papel y de esta manera será más fácil recoger el arroz para botarlo en lugar de que esté regado por todos lados.

Esta es la rutina de limpieza que hago con mi violín. Si tienes alguna otra idea compártela en los comentarios.

Fuente | DeViolines.com

Ventajas de aprender violín siendo adulto

Hace algún tiempo publiqué un artículo titulado Estudiar violín de adulto, ¿puedo llegar a ser violinista profesional?. El artículo fue originalmente escrito por el Profesor Juan Krakenberger y muestra las dificultades que tienen los adultos que intentan aprender violín. Desde mi perspectiva (y como violinista que soy) el artículo no solo está muy bien escrito sino que refleja muy bien todos los aspectos que diferencian el aprendizaje de niños y adultos. A pesar de eso por la gran cantidad de comentarios recibidos el artículo parece desmotivador, tal vez por su forma de plantear las cosas, un poco al estilo de la vieja escuela, y no es del agrado de todos.

Motivada por la gran cantidad de comentarios he decidido escribir otro artículo sobre el mismo tema con un planteamiento diferente enfocándose en ver el aspecto positivo de comenzar el estudio de un instrumento siendo adulto.

Yo estudio música desde los 5 años, aprendí a tocar violín a los 7 y ahora me desempeño como violinista profesional y profesora de violín y no puedo hablar de la experiencia de aprender siendo adulto.

Dar clases de violín a adultos es muy diferente a dar clase a los niños: hay que lidiar con otros problemas como el poco tiempo para estudiar, tienden a estar más tensos, quieren resultados más rápido y cuando empiezan a comprender todo lo que les falta para llegar a tocar como su solista favorito se desilusionan.

Sin embargo tiene sus ventajas y esto es lo que quiero destacar a continuación.

6 razones por las cuales los adultos aprenden violín más rápido que los niños

  1. Los adultos aprenden a leer música más rápido y tienen más capacidad de concentración. Tienen iniciativas propias: una vez que aprenden a leer son capaces de avanzar solos y son más independientes. Son más conscientes de la importancia de la técnica y practican más escalas y ejercicios básicos.
  2. Físicamente son más fuertes y pueden practicar mucho más tiempo en el inicio de su aprendizaje que los niños.
  3. Son capaces de entender la importancia de la práctica diaria para dominar el instrumento.
  4. Están motivados, quieren aprender violín porque realmente lo desean y lo toman como algo serio aunque sea un hobbie.
  5. Por lo general los adultos ya han escuchado mucha música clásica antes de empezar con el violín así que tienen una idea de como debería sonar.
  6. Los adultos son capaces de estar pendientes de varias cosas a la vez, como la posición de la mano derecha a la vez de la entonación y el ritmo.

También puede interesarte el artículo “Adquiriendo el hábito de practicar un instrumento musical”.

Fuente | abcofstrings.com y dicelacancion.com

Aniversario orquestal

Comparto las fotos del concierto donde se celebró el 85 aniversario de la Orquesta Sinfónica de Venezuela y donde recibí un botón por mis 15 años trabajando como violinista en esa institución. Gracias a Victor Alvarez por las fotos.

Adquiriendo el hábito de practicar un instrumento musical

A pesar de la creencia popular que supone que quienes tocan un instrumento lo hacen de manera espontánea y natural, la verdad es que para llegar a dominar bien la técnica es necesario practicar mucho. Algunos dicen que son necesarias 10.000 horas o alrededor de 10 años para poder llegar a ser un profesional.  El nivel que tengas dependerá del tiempo que le dediques a practicar tu instrumento o, visto de otra manera, según el nivel que quieras alcanzar será la cantidad de horas que deberás practicar.

Como violinista y profesora de este instrumento puedo decir que muchas veces los alumnos no avanzan más rápidamente porque no tienen buenos hábitos de estudio en casa y la clase semanal no es suficiente. Muchas veces lo corregido en la clase se olvida si no se repasa el mismo día o al día siguiente y los errores se siguen repitiendo semana a semana. Uno de los conceptos errados que tienen los padres es que los mismos niños aprenderán los hábitos de estudio solos. Claro que hay niños muy inteligentes e intuitivos que crean el hábito de la práctica por si mismos pero hay otros que necesitan ayuda. Para aquellos padres que deseen ayudar a sus hijos también son las siguientes recomendaciones.

Los buenos hábitos de la practica de un instrumento comprenden el hábito de la práctica diaria y cómo se debe practicar. En este artículo me concentraré en cómo adquirir el hábito de practicar todos los días con algunas sugerencias que tal vez puedan ayudar.

Técnicas que pueden ayudarte a adquirir el hábito de la práctica diaria.

  • La clave para llegar a dominar un instrumento es practicar todos los días. Es preferible tocar 3 horas a la semana practicando 30 minutos cada día que tocar en un solo día las mismas 3 horas y no practicar el resto de los días. Lo importante no es el tiempo estudiado sino la repetición diaria de lo que se quiere aprender.
  • La clave para practicar todos los días es crear el hábito de hacerlo. Así como todos los días te levantas y te cepillas los dientes, tomas un café y lees la prensa así mismo es aconsejable establecer un horario fijo para tocar violín todos los días. De esta manera incluirás la practica de tu instrumento en tu rutina diaria.
  • El Método Seinfeld puede ayudarte a crear el hábito de la practica diaria. Este método consiste en tener un calendario en un sitio visible de tu lugar de estudio y marcar con una X cada día que se practique con el objetivo de practicar todos los días.
  • La Técnica Pomodoro es otro método que puede ayudar a practicar. Si tienes poco tiempo puedes concentrar la práctica en sólo 30 minutos pero de manera muy productiva. Para esta técnica puedes usar un reloj normal, un reloj de cocina o la aplicación de temporizador de tu teléfono celular y durante ese tiempo concentrarse sólo en tocar evitando todo tipo de distracciones. La idea es aprovechar aunque sea poco tiempo pero rindiendo al máximo. Si vas a estudiar más de 30 minutos entonces divide el estudio en secciones de 25 minutos y toma un breve descanso de 5. Es preferible descansar los 5 minutos en lugar de agotarte pronto intentando tocar más tiempo seguido.
  • En el caso de los violinistas, si practicas de noche o los fines de semana usa una sordina de estudio (como ésta) para no molestar a los vecinos. Lo importante es que no dejes de practicar.

Un ejemplo práctico sería: Busca un calendario y ponlo en un sitio visible del lugar donde sueles practicar violín. Establece un momento del día en el que puedas dedicarle a la práctica. Busca un reloj de cocina o temporizador y practica el tiempo que necesites pero sin distraerte. Marca en tu calendario tu práctica del día. Repite al día siguiente.

Conociendo las técnicas que te pueden ayudar a practicar todos los días falta saber cómo abordar los problemas que surgen a la hora de tocar. De nada sirve practicar todos los días y no saber cómo hacerlo de la mejor manera.

Toda práctica musical eficaz comienza por conocer la obra oyéndola antes de tocarla, identificar y practicar por separado los pasajes difíciles, practicar primero muy lento, repetir las veces que sea necesario e identificar cuando cometes un error. Estas ideas son tratadas más ampliamente en el artículo 3 Reglas para una práctica musical eficaz del blog de David Tuba cuya lectura recomiendo ampliamente.

Comenzar a estudiar violín de adulto, ¿puedo llegar a ser violinista profesional?

El violín es uno de los instrumentos que produce más emociones en el espectador y también uno de los más difíciles de tocar. En este excelente artículo, el profesor Juan Krakenberger explica todos y cada uno de los aspectos involucrados con el aprendizaje, porqué resulta más difícil (más no imposible) de aprender para los adultos que para los niños y porqué el estudio de cualquier instrumento musical debe comenzar antes de los 10 años de edad si se quiere llegar a ser violinista profesional.

La idea de artículo es informar la diferencia entre comenzar el estudio del violín siendo niño pero sin desanimar a quienes quieren comenzar a estudiar siendo adultos. El violín es un instrumento cuya práctica trae muchas satisfacciones y comenzar a estudiarlo de adulto puede tener otras ventajas. Si ya practicas el violín tal vez te interese leer algunos hábitos para facilitar la práctica diaria en Adquiriendo el hábito de practicar un instrumento musical.

Sentir impotencia es probablemente la cosa más denigrante que un ser humano puede experimentar. En consecuencia, antes de que una persona adulta – digamos con más de 18 años – se decida a seguir el íntimo deseo de aprender a tocar un instrumento, y en particular aprender violín (o  viola), unas cuantas cosas deberían ser aclaradas, para evitar precisamente esto: ese sentimiento de impotencia cuando uno se ve obligado a decidir, después de un año o dos, si hay que abandonar el intento.

Permítanme proceder gradualmente, con paciencia, para definir el asunto. Las estadísticas muestran que casi todos los violinistas famosos empezaron a estudiar el instrumento a temprana edad: alrededor de 5-6 años, y aún antes. Un adulto dirá: no pretendo ser célebre, quiero solamente tocar una melodías y tal vez entrar en una orquesta de aficionados. ¡Perfectamente plausible! Pero aún así, no debe subestimarse el resultado de esas estadísticas que nos dicen, en resumidas cuentas, que llegar a tocar el violín resulta más fácil si se empieza a temprana edad. Y, en consecuencia, que la cosa se pone más difícil a medida que pasa el tiempo y  uno envejece.

¿Por qué es esto así? Es precisamente esto lo que quiero explicar en estas líneas. Estoy convencido de que es importante saber por qué, ya que siempre puede haber una excepción a la regla, y si el lector está convencido, a pesar de todo, que él, ella o un alumno en ciernes son capaces de superar el handicap de empezar tarde, entonces -por qué no- hay que darle una oportunidad al intento.

Yo tengo alumnos adultos, novatos, que proceden de varias actividades musicales: cantantes, pianistas, guitarristas, bailarines, y también neófitos totales. Éstos últimos probablemente son más fáciles de manejar, porque sus expectativas son menores, y tienen más paciencia hacia el primer objetivo, que consiste en poder tocar una melodía sencilla de forma afinada. Pero el problema básico es el mismo, y lo malo es que poco y nada tiene que ver con música. Tiene que ver con los músculos del cuerpo, psicología, neurología, memoria táctil, relajamiento, paciencia, perseverancia, arrojo, y de nuevo paciencia.

Es un hecho bien conocido que tocar el violín es una de las tareas más  exigentes que el “homo sapiens” se ha propuesto a dominar. El instrumento mismo, inventado por una persona que debió tener un conocimiento profundo e íntimo del cuerpo humano -hay indicios de que fuera Leonardo da Vinci, pero faltan pruebas para afirmarlo- presupone una postura que, a primera vista, es diferente de todas las otras posturas que el ser humano adopta para realizar sus múltiples actividades. Cualquier persona puede probar elevar su brazo izquierdo, con un ángulo de aproximadamente 60º en el codo, y sin que el antebrazo toque el torso. ¿Cuánto tiempo aguanta Ud. esto sin cansarse?

Pues bien, los violinistas hacen eso por horas, y no deben cansarse. ¿Y por qué no se cansan? Porque, si se hace esto  durante algún tiempo todos los días, desde temprana edad, los músculos se desarrollan y convierten esto en una postura natural. Lo malo es, que si esto no se convierte en algo habitual y cotidiano, los hombros se tensan, y entonces realmente tendremos serias dificultades.

Yo estimo que el 95% de todos los defectos de los que aprenden el violín proviene de hombros tiesos. Es fácil demostrar por qué. Levante cualquiera de sus brazos, con un ángulo en la región del codo, y comience a agitar su muñeca, como si quisiera decir adiós, pero con las palmas para arriba. Ahora tense sus hombros y, inmediatamente, las muñecas se endurecen y la moción del adiós se convierte en algo duro, forzado. Esto demuestra que hombros sueltos y muñecas sueltas son la misma cosa, y ya que el violín se toca con dedos igualmente sueltos, éstos lo serán solamente si la muñeca lo es también (también es fácil poner esto a prueba).

Hemos descrito todo este camino para entender porqué el cuerpo y ciertos músculos constituyen las herramientas básicas de cuyas buenas condiciones dependen resultados satisfactorios.

Pero, esto es apenas uno de los aspectos. Miremos los ángulos psicológicos y  neurológicos. Para empezar, hay que superar la simetría que tenemos instalada en nuestro cerebro. El ser humano tiende a querer hacer lo mismo con ambos pies, o sus dos manos, o ser activo con apenas una mano y descansar la otra (por ello está prohibido manejar un coche y hablar simultáneamente por el teléfono móvil). Para poder hacer cosas diferentes simultáneamente con ambas manos hace falta entrenamiento. Y para hacer cosas diferentes y difíciles simultáneamente con ambas manos hace falta un entrenamiento intensivo y prolongado.

O, para ir aproximándonos al asunto desde otra perspectiva, la habilidad de coordinar las notas que se tocan sobre el violín con la izquierda, y de tirar el arco con la derecha, representa para nuestro cerebro un esfuerzo considerable, lo que implica ejercicios complicados, precisamente para desarrollar esta comprensión y -además indispensable- para lograr eventualmente su total automatización. Es vital que esto sea así porque – y aquí tocamos otro punto álgido- se supone que toquemos con facilidad, sin un esfuerzo consciente, precisamente para poder expresar libremente nuestros sentimientos para  llegar a la meta original: hacer música con el violín.

Agarrar el arco correctamente – para lograr usarlo de forma adecuada – es otro problema mayor. El pulgar se convierte en el dedo más importante de la mano derecha. Debe doblarse en la articulación más cercana de las uñas, y su nudillo no debe sobresalir, porque si lo hace el pulgar se acorta. La punta del pulgar  debe formar un anillo con el dedo cordial, más o menos cerca de la articulación vecina a la uña, y este punto de contacto se convierte en una articulación universal, con el arco metido entre ambos dedos. Pruebe mantener un arco horizontalmente, con estos dos dedos cerca del talón, y verá lo difícil que es esto. Requiere mucha destreza hacerlo sin que los nudillos salgan. Sería muy largo explicar aquí la función de los otros tres dedos que se apoyan sobre el arco.

Resumamos diciendo que las señales que vuelven (feedback) a través de las vibraciones del arco a los nervios que tenemos en el índice, anular y meñique, se transmiten directamente a nuestro cerebro, que debe haber sido entrenado a interpretar este tipo de mensaje para instruir a los dedos de ejercer mayor o menos presión a fin de obtener la sonoridad o calidad de sonido deseada. Este feedback es tan sutil que sería difícil de medirlo si nos lo propusiéramos -la sensibilidad de la superficie de nuestros dedos es casi milagrosamente intensa, pero esto funciona solamente si la postura de la mano es correcta, suelta, sin obstáculos. Y con eso volvemos a la muñeca, a los hombros, a nuestra capacidad de relajarnos, a nuestra manera natural de pretender hacer música con el violín o la viola.

Hay otro asunto: se aprende el violín parado -no sentado. ¿Por qué? Pues para que sea algo más fácil relajar los hombros y también para asegurar que nuestra espina dorsal no esté indebidamente curvada. Pero esto no quita que cansa estar parado hora tras hora, a medida que uno envejece. Además se supone que  se tengan las rodillas ligeramente dobladas, que la postura sea natural para nuestro espinazo, y que sepamos  girar nuestro torso en ambas direcciones sin mover los pies. Y me abstendré, a propósito, de describir lo que significa tener el violín “enchufado” bajo el mentón: los cuellos varían en tamaño, y cada caso debe resolverse individualmente, para no cansar las cervicales, los dientes, o la mandíbula.

Después de divagar largamente sobre nuestro cuerpo, aún no hemos hablado del órgano más indispensable: nuestro oído. Pues, por raro que parezca, toda persona que canta de manera afinada, que puede repetir una nota dada sin titubear, y que puede recordar una melodía en ritmo correcto, es capacitada para aprender un  instrumento si no fuera, en el caso del violín y viola, por los obstáculos precedentes.

En ese contexto hay un detalle que a los profesores de violín o viola nos asombra una y otra vez: el hecho de que la torpeza física es capaz de anular hasta el oído más entrenado. Cancela la percepción del alumno e impone que erre notas desafinadas. Lo que nos vuelve una vez más al mismo sitio de antes: destreza es absolutamente necesaria, y por ello es en esa dirección que debemos concentrarnos cuando tratamos con novatos adultos. Sin duda esto hallará resistencia: ¡Qué aburrido! ¡Qué lata! ¿Por qué no puedo entretenerme con unas melodías?

Es, por todo esto, indispensable confrontar a los candidatos adultos con todos estos problemas, antes de empezar. Si han entendido lo que significa el aprendizaje del violín, su actitud será más resueltamente decidida hacia la superación de los obstáculos, y entonces puede haber alguna remota posibilidad que la meta de tocar una sencilla melodía de manera afinada y con una calidad sonora discreta pueda ser alcanzada en, digamos, un año y medio.

El camino es totalmente diferente con un niño: debe divertirse, aún si suena a truenos. Precisamente, la gente adulta es más exigente, quieren obtener satisfacciones y no sufrir frustraciones, y por ello es mejor tratar el problema como si de gimnasia se tratara. Entrenar al cuerpo y los músculos involucrados, con ejercicios físicos (por ejemplo Sevcik) y explicarles que este es el camino más rápido hacia la meta  deseada. ¡Porque resulta que eso es la verdad!

Quisiera relatarles mis propios resultados, después de más de un año de trabajo con novatos adultos: La cantante no consiguió relajarse: Fracaso. La pianista va bastante bien, después de aprender que los dedos no deben seguir presionando, como es en el piano. Prometedor.
El guitarrista aún no puede soltar sus dedos de la mano izquierda lo suficientemente para adquirir agilidad, lo que también significa entonación deficiente: Difícil pero no imposible.

La bailarina -por raro que parezca- tiene problemas de relajar todo el cuerpo, con las consecuencias resultantes. Los bailarines necesitan una disciplina extrema, y abandonarse sin control  no les resulta fácil. Esto se ha de superar en su debido tiempo. Pero -y esto es un gran “pero”- ninguno de  ellos será jamás un profesional -esto está fuera de cuestión. Tocarán cosas sencillas, pero adquirirán conocimientos, que les serán útiles en sus carreras profesionales. En cuanto a los neófitos, yo diría que las probabilidades de adquirir una destreza modesta son 90:10 en contra. Pero como siempre existen excepciones, nadie debería ser  eliminado “a priori” -por si acaso. Si después de un año no se han hecho avances significativos, entonces sería bastante injusto crear falsas expectativas.

Una palabra respecto a niños/niñas menores de 10 años, o jóvenes menores de 18: si se detecta un talento genuino, la cosa debe ponerse a prueba de todas maneras. Hay gente que toca muy bien y  que empezó después de los 10 años de edad. Tuve hace años un alumno de viola que inició estudios serios en la viola después del bachillerato, y le fue muy bien. Pero él se concentró en el instrumento por varios años, no haciendo nada más que eso. Aún así, yo considero este caso como algo excepcional.

Dado que la variedad en la especie humana es infinita, no se pueden establecer reglas rígidas. Si una persona es feliz tocando -aún cuando suene a truenos- dejémosla ser feliz y ayudémosla a superarse gradualmente. Una consecuencia positiva de alumnos que empiezan tarde en la vida es que se dan cuenta de los obstáculos que deben vencer, y si tienen hijos, harán lo necesario para que éstos empiecen más temprano. Y esto es eminentemente positivo.

Aquellos violinistas o violistas que han aprendido a tocar razonablemente bien a pesar de haber comenzado tarde, seguramente no serán muy felices cuando lean esta historia. Pero, mano sobre el corazón, ¿no empezarían todos ellos antes si tuvieran nuevamente la ocasión de hacerlo? Y si este punto es afirmativo, entonces todo el mundo – y especialmente padres – debería estar atento a posibles talentos de los niños, haciéndoles comenzar con el instrumento a temprana edad, y cuanto antes, mejor.

Si este mensaje convence, se justifica este artículo y mi consciencia estará tranquila.”

Juan Krakenberger.

Vía | musicaclasicaymusicos.com

Bach y sus conciertos para violín

Orquesta Sinfónica Juvenil de Chacao. Años 90. Isabel Camacho

Amo la música de Bach. Me parece algo sublime, cercano a la perfección y un ejemplo de maestría en la música. Si bien el primer compositor famoso de estudio obligado en el violín es Vivaldi, Bach es el segundo que hay que dominar y es por eso que en el repertorio de todo violinista se encuentran los tres conciertos de Bach y sus Sonatas y Partitas para violín sólo.

En Kothen Bach disponia, además de una orquesta notable, de un magnífico primer violín, Joseph Spiess, para el cual se supone que Bach compuso cierto número de conciertos y otras obras solistas. Los tres conciertos para violín que se conservan son los número BWV 1041 en la menor, 1042 en mi mayor y 1043 en re menor para dos violínes solistas. Su fecha de composición debe fijarse durante los años de estancia en Kothen (1717 – 23), sin que sea posible establecerla más en concreto. La concepción general de estos conciertos es la típicamente italiana, o, para ser más exactos, vivaldiana; a pesar de eso estos tres conciertos son eminentemente bachianos.

En la foto me encuentro interpretando el Concierto en re menor para dos violines solistas junto a la Orquesta Juvenil de Chacao, Caracas, por el año 1996. Me hubiera encantado poder contar con la tecnología actual y haber podido grabar ese concierto con calidad profesional para preservarlo para la posteridad.

Fuente | Enciclopedia Salvat “Los Grandes Compositores”.

Video: Como se hace un violín

Un luthier es un especialista en la fabricación de intrumentos de cuerda como violines, violonchelos o guitarras. En este interesante video se puede apreciar cómo un luthier fabrica un violín.

Vivaldi y mis inicios en el violín

Orquesta de Cámara del Conservatorio Juan José Landaeta. Años 90. Caracas

La carrera de un músico es como la de un médico, primero estudia lo básico y después se especializa. Cuando comencé mis estudios de violín jamás me imagine que en el futuro iba a estar ligada al mundo de la grabación y que el violín sería una de las herramientas que me permitiría aprender sobre el arte de la producción musical.

Para todo violinista escuchar Vivaldi hace recordar los primeros años de aprendizaje del violín. Y es que los conciertos de Vivaldi son ideales para quienes ya tienen un dominio del instrumento pero todavía no pueden aventurarse con grandes problemas técnicos siendo ese el objetivo de Vivaldi al componerlos mientras era maestro de música en Venecia.

El Ospedale de la Pieta era un orfanato en la época de Vivaldi en el que se educaba a las niñas pobres que no podían ser mantenidas por sus padres y donde se les enseñaba música. También ofrecían conciertos a los que el público podía asistir. Vivaldi comienza a prestar sus servicios como músico en el Ospedale en 1704 ocupando luego los cargos de maestro de violín, luego maestro de composición e interpretación y luego Maestri de concerti o director de la institución laborando para ésta por 36 años, no consecutivos, ya que se ausenta por  un período de cuatro años en el que trabaja para el príncipe Felipe de Hesse-Darmstadt y luego da una gira dando conciertos por  toda Europa que duró once años.

Uno de los conciertos para violín de Vivaldi más tocados por los estudiantes de violín es el Concierto en la menor RV356, que aparece en el método Suzuki – Volumen 4.

Vivaldi fue un prolífico compositor. Escribió más de 500 conciertos, 70 sonatas, 45 óperas, música religiosa, misas y motetes. Recuerdo haber tocado el Concierto para 4 violines en Re Mayor RV549 con la orquesta de cámara en mis años de estudiante en el Conservatorio.

Es cierto que la música puede hacernos recordar el pasado y en mi caso la música de Vivaldi me hace recordar mis inicios como estudiante de violín en la época que muestra la foto que encabeza este artículo.

Fuente | ENCICLOPEDIA SALVAT DE LOS GRANDES COMPOSITORES, Artículo escrito por Roger Alier, pp. 98 – 113. Salvat S.A. de Ediciones. España, 1983.

Nicolo Paganini

Compositor italiano y virtuoso del violín. Nació en Génova, Italia, el 27 de octubre de 1782. Comenzó estudiando mandolina con su padre, luego estudió violín y llegó a perfeccionar tanto su técnica que compuso sus propios conciertos que para la época eran extremadamente difíciles de interpretar. En 1813 comienza a hacer giras por Europa, donde su forma de interpretar atrajo la atención de quienes le escucharon en Italia, Viena, París y Londres. En París conoció al pianista y compositor húngaro Franz Liszt, que, fascinado por su técnica, desarrolló un correlato pianístico inspirado en lo que Paganini había hecho con el violín. Sus conciertos para violín solista y orquesta dan predominancia al virtuosismo del solista mientras que la orquesta sirve de base armónica sin llegar a opacarlo en ningún momento. En sus conciertos, que más bien podríamos llamar espectáculos, interpretaba obras de gran dificultad únicamente con una de las cuatro cuerdas de violín retirando primero las otras tres llegando a asombrar tanto al público de la época que llegaron a pensar que existía algún influjo diabólico sobre él.  Fallece en Niza el 27 de mayo de 1840.

Cantabile. Interprete: Leonid Kogan, violín

Fuente | Enciclopedia Salvat Los Grandes Temas de la Música

Imagen | Paganini de Gregorio Camacho. Copia de un dibujo realizado por J. A. D. Ingres en 1819.